Todo empieza en la silla de la pelu, que yo creo que es el lugar donde las mujeres sabemos usar a la peluquera de psicóloga y amiga. Ahí se escuchan las verdades más absolutas. A veces siento que soy como un cura escuchando confesiones, y eso me hace reflexionar un montón acerca de la maternidad, el matrimonio y el día a día que pasa una mujer.
La semana pasada, entre un lavado y un corte, salta la frase típica: «Ah, no, mi marido no te levanta ni una taza» o «Yo tengo que llevar a los chicos, ir al súper, cocinar, hacer mil cosas… y, si salgo, me tengo que dejar la comida hecha porque él ni una cena hace». Ni hablar del clásico: «No puedo dejarle a los chicos porque con él los chicos lloran y no sabe cómo manejarse».

A ver, aclaro: a mí jamás me pasó esto. Pero entiendo perfectamente que también depende de la forma de ser de cada una y de lo que una permite. Porque siento que, mientras más apañás esas conductas, peor es, justamente como si fuera otro hijo. Y para mí, si le tengo que buscar un origen, gran parte de la culpa la tiene el noviazgo. Claro, de novios no convivís, no compartís el día a día de la casa ni la rutina pesada. Pero si ya en la etapa de novios te das cuenta de que el hombre no resuelve, no acompaña, no te alivia la carga mental y se la pasa esperando que vos le gestiones la vida… es tremenda bandera roja, amiga. Porque ahí están las señales y muchas veces las dejamos pasar pensando que con el tiempo o la convivencia va a cambiar. Y SPOILER: no lo hará.
¿Cómo puede ser que un chabón no pueda resolver un problema tan simple como sacar un turno al médico, lavar un plato o armar dos sándwiches con un huevo frito para pasar el momento? No sos la empleada de él. No estamos hablando de quién gana más o quién gana menos, o de quién trabaja afuera y quién no. Estamos hablando de convivencia básica y de sentido común. Porque, convengamos, el hombre no debería «ayudarte», sino cumplir con su rol de marido.
Una siempre espera que el hombre resuelva a la par, que accione. Pero, además de todo lo que hacés en el día, tenés que sumarle la bendita carga mental de coordinar la vida de un tipo grande. Tenés la cabeza a mil y, al lado, tenés a alguien que ni siquiera hace el movimiento de agarrar la taza que usó y llevarla a la bacha de la cocina. ¿Lavarla es un montón, acaso? Imaginate si le pedís que prenda el lavarropa. Maternar a tu marido no solo te agota físicamente: te quita las ganas de todo. Porque cuando terminás ocupando el rol de madre del chabón que tenés al lado, el deseo y la admiración se van directo a la mierda.
¿Querés saber cuál sería mi solución? Para mí, la única forma de que entiendan que una no va a estar siempre ahí para solucionarles la vida es irte. Agarrás las cosas y te vas. Que se las arregle solo. Y capaz que, cuando volvés, lo encontrás vestido de novia como Homero en Los Simpson, cuando Marge se va, justamente porque no sabía qué hacer con la ropa sucia y es lo único que encuentra. ¿Tremendo? Sí, pero pasa.

Si te dice que no sabe qué hacer con los chicos, dejale a las bendiciones ahí, llenale la casa de pibes y que resuelva. Aunque sea que les haga un arroz blanco, pero que reaccione. Que sufra en carne propia lo que es gestionar un hogar. Lo que es pensar, apenas abrís los ojos, en almuerzo, merienda, cena, trabajo, turnos de doctor y mil cosas más del hogar.
Hay que cortar con el «él no sabe» o «es que es hombre». Saber, saben; lo que pasa es que es muy cómodo que se lo hagan todo. Así que ya sabés: tenemos que criar a nuestros hijos, no a las parejas. Si no, hay que devolverlo a la madre y decirle… «Doña, su hijo vino fallado, le faltó un poquito más de crianza».
Nota de la autora: Esta nota no pretende ofender a nadie… pero, si leíste esto y te sentís identificada, espero que puedas resolverlo.
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2 comentarios en “No es tu marido, es un hijo más.”
Más cierto imposible!! Me hace pensar en la frase estúpida, cuando aprendes a cocinar: ya te podes casar kiiiiieee ese premio es una mierda. Soy mamá de dos mujeres y cuando aprendieron les dije genial YA PODES VIVIR SOLA. Y CUANDO TENGAS GANAS CAPAZ QUIERAS CONVIVIR CON ALGUIEN ÚTIL COMO VOS. Normalicemos la autosuficiencia parfavaaarr
El padecer de muchas mujeres …es un patrón que viene de generaciónes anteriores …
Obvio no en todos los casos …
Maternar a un hombre te consume
Ya no es tu pareja es un vampiro energético….Un parásito