Café teórico II: la teoría de la felicidad (y la métrica de Borges)

Para Borges, la felicidad es es tan efímera como el universo.

Hace muchos años, escuché una entrevista donde Borges enunciaba sobre lo efímero de la felicidad, y en su argumento lo comparaba con la existencia del universo. Por ende, utilizaba el universo como unidad de medida para darle magnitud a la felicidad. Resultó extraño e interesante dicho enunciado. Extraño porque es casi ingenieril el argumento, viniendo de Borges, e interesante porque le da una unidad de medida y una magnitud: efímero.

Pero en la discusión per sé del café, todos coincidimos en que la felicidad tiene la sensación económica de un bien escaso. Usualmente, o por lo menos en los ámbitos que suelo pertenecer, la felicidad es aparentemente un bien escaso.

Teorizamos y enunciamos sobre temas que presentan desafíos de argumentación mundana, pero poco hablamos de lo que buscamos para ser felices. Este punto, en comparativo con la tristeza, bien lo fundamentó Alejandro Dolina enunciando que la tristeza es más fuerte que la felicidad. Les recomiendo su búsqueda y reflexión.

Pero, ¿qué es la felicidad?, ¿es el acto de ser feliz?, ¿qué es estar feliz?, ¿Qué nos hace felices?

Yo diría que mis respuestas básicas son el cliché universal. Mis hijos, mis amigos, hacer lo que me gusta. Bla, bla, bla. Y evidentemente en un concurso de obviedades, sí son las respuestas más básicas y sinceras que podemos dar.

Odio usar la palabra “pero”; no obstante (es un gran reemplazo, pero carente de fuerza en este enunciado), es necesaria como concepto en esta teoría. Pero ¿qué es lo que realmente nos hace felices? ¿Cómo nos damos cuenta de que somos felices? ¿Los hijos de puta son felices?, ¿alimentamos la felicidad?, ¿la buscamos?, ¿la consideramos un bien de primera necesidad sin el cual no podemos vivir?

Son muchas preguntas, algunas improvisadas con la superficialidad de quien finge ser profundo. Preguntas de las cuales, sus respuestas están retenidas en este texto, pero no escritas ni expresadas.

Siempre lo veo con quienes me comunico o interactuó, tienden a expresar con mayor facilidad lo que les molesta, los aqueja, o acongoja por sobre lo que los hace felices. Es casi automático que nadie diga “Estoy feliz”, usualmente vemos lo cotidiano que nos genera desafíos (puede ser el dinero, o el matrimonio, o el auto) como temas troncales.

Pero, en esos pequeños detalles esta la felicidad también, ese momento en donde nos encontramos, en donde nos comunicamos y compartimos, por efímero que sea según Borges. Por una hora, o cuarenta minutos, somos felices de estar con quienes elegimos, de expresarnos y escuchar, de enunciar métodos de felicidad, de opinar sobre la felicidad propia y ajena, de teorizar sobre el sentido que le damos a dicho estado mental producido por una reacción química dentro de nuestro envase.

Volviendo al rumbo, creo que Borges estaba acertado y equivocado a la vez en magnificarlo como efímero. Su unidad de medida no contemplaba la memoria (convierte lo efímero en perdurable), y lo comparaba con la vejez del universo. Creo que siempre, la medida mas lógica, es cada día. Por ende, su magnitud cambia relativa y sensiblemente.

En conclusión, evitando polemizar con Borges (ojo, buscando esa entrevista, encontré que Schopenhauer también afirmaba lo mismo), no tengo ninguna respuesta para las preguntas que yo mismo me hecho, no tengo ningún secreto de la felicidad (si lo tuviera, sé que me haría feliz venderlo).

Lo que puedo afirmar, es que lo efímero de la felicidad depende de la unidad de medida. En mi teoría, las métricas inapropiadas son el problema y que, usualmente, no nos olvidamos de ser felices sino que simplemente no lo percibimos (la diferencia entre la eyaculación y el orgasmo, el ejemplo más pragmático para representarlo). Son el detalle que no miramos del auto que no nos gusta. Pero todo es relativo, nuevamente mi psicóloga interviene en este texto para darle relatividad a un enunciado basado en otro enunciado.

Entonces, la felicidad es relativa. Puede ser efímera o puede ser perdurable. Una reacción química, puede ser un gol de Boca (claramente se convierte en un bien escaso si juega Merentiel), puede ser la soledad en sí misma (no la cantante de folclore). Puede ser diversa, ¡puede ser definida de tantas formas!

Por ende, la teoría fundamenta que la felicidad, el acto de ser feliz depende de la métrica, y de lo que definamos como felicidad, pero desmiente a Borges en su enunciado.

Si esperaban algo mas profundo, les informo que mi alma es pandita. Solo la intención de probar que Borges estaba equivocado, e invitarlos a discutir sobre la importancia de la felicidad (y sobre Borges también, que no solo afirmaba que era efímera, pero para eso cualquier buscador los ayuda), con un brebaje apropiado (recomiendo en caso de bebidas espirituosas el Whisky), y como lógica, que tomen un café con quienes lo deseen y vean como es ser feliz en ese breve momento (esto no aplica a sentarse con acreedores).

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