¿Las mujeres sexualizaron el gimnasio o los hombres son cada vez más pajines?

Beboteos, fotos sugestivas, calzas cada vez más ajustadas, tipos densos, mirones, acosadores... ¿qué pasa hoy en los gimnasios y quién tiene la culpa?

Hace algunos años los gimnasios eran un espacio 95% masculino, con un escaso 5% de mujeres las cuales eran vistas como “bichos raros” dentro del gym. Ese 5% solían ser atletas de elite o fisicoculturistas que se entrenaban a la par de los tipos. Los gimnasios que contaban con mayor porcentaje de mujeres eran los que contenían actividades más aeróbicas, como body pump, spinning o aero box. Por eso eran lugares rústicos, con mucho fierro y a nadie le importaba cómo ir vestido, con suerte tenían agua y un baño.

La ciencia y el deporte demostraron que el ejercicio de peso se volvía algo fundamental para el ser humano, los cuerpos cambiaron para ambos sexos, pero mucho más para ellas. La mujer «flaca y estilizada», onda top model de los 90 pasó de moda y comenzó a verse como “saludable” o “atractiva” una más tonificada y musculosa. Apareció el crossfit y potenció esta tendencia, donde muchas terminaron dejando lo aeróbico de lado y se enfocaron 100% en el gimnasio. Entonces ese 95/5 comenzó a modificarse, si bien no llega a un 50/50, hoy el porcentaje de mujeres dentro de un gimnasio es muy superior al de hace 15 o 20 años.

Ahora vamos a una cuestión social respecto al outfit… ¿qué pasa con la vestimenta del hombre cuando hay eventos entre hombres? Por lo general, al hombre no le interesa en lo más mínimo la ropa que se va a poner cuando en el lugar hay sólo hombres. Lo veíamos antes en los gimnasios, lo vemos ahora cuando van a la cancha y si vemos cómo llegan 10 tipos a jugar al fútbol 5 nos vamos a dar cuenta de esto. Por el contrario, ¿qué pasa con las mujeres? Una mujer nunca, pero nunca, sale desarreglada de su casa, así tenga que ir al bolita a comprar medio de tomate, por lo menos se pone ropa decente, se peina y se mira al espejo antes de salir. El hombre no… a menos que donde vaya hayan mujeres, ahí si cambia la cosa.

Entonces la cuestión de vestimenta en los gimnasios cambió. Llegaron ellas, bien vestidas y arregladas y ellos tuvieron que comenzar a acicalarse un poco, a dejar esas sudaderas caseras espantosas de la Renga y a cambiarse los cortos de la Lepra del 93 por unos pantalones deportivos. Y no solamente por una cuestión de levante, sino por algo de dignidad y cultura. A un hombre, por más que no pretenda seducir, si hay mujeres, no le da lo mismo qué ponerse. Por el contrario, la mujer siempre va a ir bien vestida al salir de su casa, hayan o no hayan hombres, para ellas es indistinto, quieran o no quieran levantar.

El temita de la ropa deportiva…

Vivimos en un país libre, cada uno se puede poner lo que se le de la gana, siempre que esto no atente contra la moral y las buenas costumbres, por ejemplo la desnudez total o el andar en ropa interior en la calle es considerado una falta administrativa al pudor público. Pero si quiero ir disfrazado de Batman al gym (un Batman grotesco y arruinado en mi caso) nadie me lo va a impedir ni sancionar.

Puedo ir de Batman, puedo ir de jeans y camisa, puedo ir con pantalones de cuero y campera con lentejuelas y si el gimnasio me lo permite podría ir de malla sin remera y de ojotas. ¿Pero porqué no lo hago? (además de que aún conservo los patitos en fila), porque básicamente es incómodo. La ropa deportiva está diseñada para permitirnos flexibilidad, para absorber la transpiración, para ser cómoda y no rajarse ante el primer estirón. ¿Y qué hace que algo me quede cómodo? Pues su calidad de fabricación, mi gusto personal y mi tacto. Si un pantalón corto me queda más cómodo que uno largo, lo uso porque a mi me parece, entonces… si una mujer quiere ir con un body ajustado porque si va con un remerón oversize le molestan las lolas, ¿Por qué un tipo tiene que pensar que la mina quiere mostrar las tetas? Si va con una calza ajustada porque siente que no le corre la transpiración y no le pinta ir con una yogineta que se le cae, donde además, no tiene la culpa de que le marque el músculo que viene laburando hace dos años, ¿Por qué un hombre tiene que pensar que quiere que le vean el culo? Además, si hipotéticamente el gimnasio se hubiese vuelto una especie de “arena de levante”, para ambos sexos, ¿cuál sería el problema en la vestimenta sensual o provocativa? Convengamos que es mucho mejor conocer a una persona en un gimnasio, donde por lo menos tenes la seguridad que se cuida físicamente, a conocerla en un boliche drogada, borracha, con la música al palo y aliento a vendedor de espécias.

Si… existe un límite, tanto ético como legal, donde si uno se pasa, puede hasta ser impedido de ingresar al gym porque “la casa se reserva el derecho de admisión”, por eso se hace viral cuando una persona transgrede esta línea, no es algo que suceda todo el tiempo. Es mentira que las minas van en tanga o los vagos en cuero… fake news.

El beboteo

Este es un «punto caliente» en el asunto, porque veo a mucha persona indignada por la exposición tanto de mujeres como hombres al momento de contarle al mundo que entrenan en sus redes sociales, posando de manera exuberante o tomando las fotos de ángulos hot. Pero ¿esto no excede el ámbito del gym? ¿No son acaso las redes un espacio donde le mostramos al mundo nuestra vida? ¿Y cómo se las mostramos? ¿Acaso subimos cualquier foto, acaso no posamos, acaso mostramos las miserias de la vida cotidiana, acaso no usamos hasta los mismos filtros de cámaras o apps para mejorar un poco la imagen? ¿Existe algún ser humano que suba fotos espantosas de él mismo? Lo dudo… Entonces… ¿es cultural o solo del gym? Si llevo meses entrenado para que se me agrande el bíceps de pollo que tengo y lo logro, ¿está mal que me saque una foto apretando el brazo? ¿Está mal que ella se saque una foto mostrando cómo se le marca el cuádriceps cuando lleva meses haciendo camilla y se le canta la gana mostrarlo? ¿Está mal sentirse lindo o saludable y querer que todos vean lo bien que estás? Quizás el debate sea más profundo y hable sobre nuestras inseguridades, egos o la necesidad de publicar sobre nuestra vida, pero insisto, esto excede el ámbito del gimnasio.

El beboteo nos puede resultar cringe, pero una persona está mucho más tiempo en un gimnasio que en un boliche, ¿acaso socialmente el boliche es diferente?, ¿qué hay de malo en que una persona quiera levantar al gym?

¿Quién tiene la culpa?

Tenemos que reconocer que el hombre es pajin por naturaleza, por genética. ¡Si hasta las minas que cargan nafta son objeto del más impúdico onanismo masculino! Muchachos… seamos sinceros, los nacidos en los 80 nos hemos descubierto el pillo con las revistas de Avon donde salía Carolina Papaleo en bombachón ¿y ahora nos escandalizamos porque una mina va con una calza que le marca la cola a entrenar? ¡Vamos!

Mi conclusión es que se dan ambas cosas, porque el gimnasio se ha convertido en un espacio social donde, además de entrenar, podes levantar, entonces hay lógica en la sofisticación del atuendo. Y si, por un lado los hombres somos pajines por naturaleza (lo que no nos habilita a andar todo el día mirando de manera lasciva a las chicas o acosándolas con comentarios densos) y por otro lado las mujeres naturalmente son más coquetas y se fijan mucho más que nosotros en la ropa, el detalle, maquillaje y arreglos. Y, finalmente, hay que entender que al gimnasio se va a entrenar y que cada uno tiene que ir como le parezca, sin importar lo que el resto piense.

¿Y vos qué pensas? Dejo algunos comentarios de amigos y lectores…

Suceden Las dos cosas (Fer)

Una amiga una vez me dijo: la q muestra el sapo marcado es porque lo quiere mostrar. (Cristian)

Las mujeres han sexualizado el gimnasio y los hombres somos pajines… ese es el órden. (Daniel)

En mi caso, los únicos pajeros que hay en el Gimnasio son los de 60 para arriba. (Luna)

Al SportClub van gatos y pajines (Juan Manuel)

Definitivamente las mujeres han sexualizado el gimnasio, cuando pasas muchas horas adentro de uno te das cuenta que el 80% de los hombres están concentrados en entrenar. En cambio muchas veces he visto y soy testigo que muchas mujeres van hacen dos tonterías y se la pasan sacándose fotos o haciendo vídeos, se ponen a hablarles a los pibes en las máquinas, en fin, una fauna hermosa (Paula)

Un poco de esto un poco de aquello (Andrés)

Al gimnasio voy a entrenar, no me fijo en eso ni me siento incómoda entre hombres (Natalia)

Yo no veo vagos sacándose fotos desde la verga a la cara. O exhibiendo los dos testículos (Marcos)

Ambas realidades conviven. No hay razón práctica para que una mujer vaya con un mini short que parece una bombacha y los hombres toda la vida vamos a ser pajeros (Federico)

Siempre es un poco de todo, hay pajines y no tanto, y hay mujeres insufribles que buscan al próximo pajin para demostrar que todos los hombres son culpables, etc etc (Martín).

Que los hombres somos pajeros es un facto. (Pablo)

No te voy a decir que no está un poco sexualizado el gimnasio pero también le llaman sexualización a «me miro mi propio culo en el espejo porque estoy trabajando en él» y a «uso un top para entrenar», no se trata tanto de la ropa. Cuando se quiere sexualizar, la ropa es irrelevante, solo bastan las ganas de hacerlo. (Sofía)

Es un tema para hilar muy fino, porque es un poco de esto y un poco de aquello! Pero si es verdad que las mujeres también han como «sexualizado» el gym… Ya sea la vestimenta o las intenciones al hacer los ejercicios por ej (Lucas)

Creo que va mas allá de la sexualización. Las mujeres encontraron en el gimnasio un lugar donde poder gestionar su ansiedad social, sin embargo otra gran parte  últimamente ha sido a través de la estética que se sienten «empoderadas»… «voy al gimnasio para tener el qlo de karol g» un suponer de una respuesta bastante general de parte de chicas q se matan haciendo dietas de internet y hip thrust para ser socialmente aceptadas. Por que por supuesto no se sacan fotos de cuando tenían un culo o piernas normales por que no generan tantos likes como un «culo enorme»… POR SUPUESTO los chabones aprovechan a troche y moche a llenarles las historias de corazones y duraznos. (Sofía)

COMPARTIR

2 comentarios en “¿Las mujeres sexualizaron el gimnasio o los hombres son cada vez más pajines?”

  1. «Las mujeres encontraron en el gimnasio un lugar donde poder gestionar su ansiedad social.» ¿Queeeeee? No te voy a negar que hay de todo, pero las mujeres vamos al gym principalmente para tener un momento de relax de las mil quinientas cosas cotidianas. Algunas van a recomponer sus cuerpos de embarazos. Otras vamos para que no nos salga la pancita menopáusica y el triceps no nos baile, y todas vamos a sentirnos mejor, a estar más estructuradas para caminar bien, para que no nos duela la espalda. El beboteo, las fotos, la charla lo ves también en ellos hacia nosotras, y en cuanto a la ropa es lógico que a nosotras la ropa ajustada nos queda mejor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *