Antes de arrancar, quiero decires que esta nota tiene muchas preguntas. Bah, tiene 3 pero son más de las que acostumbro hacer.
Ahora sí. Continuemos.
Hay canciones que no envejecen.
Las ponés y siguen sonando como si alguien las hubiera grabado ayer, en una habitación con un micrófono de tres mangos, pero con una idea más o menos clara de lo que estaba haciendo.
Y después están esas otras canciones que escuchás y pensás: “Mirá vos, qué hermoso documento arqueológico de 1987 digno de estar en el Museo del Área Fundacional”.
No necesariamente son malas. Pero tienen olor a época, a hombreras, a videoclip con humo con una señora maquillándose frente a un espejo mientras un señor toca un teclado con cara de estar descubriendo la electricidad.
Y entonces me surgió una pregunta bastante pelotuda, pero que cuanto más la pienso, menos pelotuda me parece:
¿Qué hace que una canción sobreviva al tiempo? (va la primera)
Porque uno dice “esta canción es un clásico”, como si los clásicos hubieran nacido clásicos.
Y no.
En 1978 nadie sabía que esa canción iba a seguir sonando cuarenta años después. Algunas quedaron y otras no.
Y acá empieza mi problema con la nostalgia.
Porque nosotros tenemos la costumbre de decir:
“Antes la música era mejor”. ¿En los 70? ¿En los 80? ¿En los 90?
Porque si toda la música de los 80 hubiera sido tan maravillosa como creemos, estaríamos escuchando música de los 80 las 24 horas del día. Pero no.
También había música de mierda. El temita es que NO NOS ACORDAMOS. Recordamos a David Bowie, Queen, The Cure, Talking Heads.
“Qué época gloriosa”. Nope, la época tenía de todo.
Es como decir que Mendoza está llena de bodegas espectaculares porque uno fue a una degustación en Luján y se tomó un Malbec de puta madre, peeeero también existe el vino que te dan en un cumpleaños y después te preguntás por qué Dios permite ciertas cosas.
Con las canciones pasa exactamente lo mismo.
Pero hay otra cuestión: decir las frases que les nombré antes nos pone en el lugar de viejos nostálgicos que recuerdan cosas, lugares, personas que esas canciones les traen al presente cuando las escuchan, y sale otra pregunta: ¿La canción envejeció bien o envejecimos nosotros con ella? (esta es la segunda)
La respuesta se las dejo para ustedes; o sea, les ordeno que se hagan esa pregunta y después me cuentan.
Bien, ahora vengámonos un poco más acá y hablemos de un tópico que, para mí, también ha influido en la forma en la que percibimos la música: las plataformas como Spotify.
Antes uno escuchaba un disco ENTERO.
Ponías el vinilo, el cassette o el CD y escuchabas lo que había. Y eso te daba tiempo para entender una letra, encontrar algún arreglo increíble, asociarla a algo, etc.
Hoy tenemos millones.
Abrís Spotify y tenés más música disponible de la que probablemente podrías escuchar en diez vidas.
Y si una canción no te gusta en los primeros veinte segundos:
Skip. Chau. Next (ay, me acordé del programa de MTV).
Y de repente pasaste cuarenta minutos escuchando música sin escuchar realmente nada.
Entonces, mis queridos pibis, ¿las canciones actuales tienen menos posibilidades de convertirse en clásicos porque ya no les damos tiempo para hacerlo? ( la tercera y la última)
No digo que las canciones actuales sean peores. Ni en pedo.
Hay música increíble, músicos que te explotan la bocha y, seguramente, hay canciones que dentro de treinta años van a seguir sonando.
Pero nosotros las estamos escuchando de otra manera: las canciones compiten entre ellas.
Compiten con TikTok, con Instagram, con el algoritmo, con los reels, con nuestro nivel de atención, que cada vez es más disperso.
Antes podías tener un disco que te acompañaba durante meses. Había una relación física con la música.
Ahora la música está toda ahí. Disponible. Inmediata.
Y ojo, no digo que sea malo. Solo que pienso que cuando todo está disponible, nada parece urgente.
Y quizás un clásico necesita justamente eso que hoy parece sobrar menos: tiempo.
Así que no sé si es que la música de antes era mejor.
La diferencia es que nosotros ya sabemos cuáles sobrevivieron y ahora todavía no sabemos cuáles van a sobrevivir de las que estamos escuchando hoy, por eso esa afirmación me parece medio chota.
Quizás dentro de treinta años alguien ponga una canción que hoy nosotros escuchamos mientras scrolleamos Instagram y diga:
“Qué temazo”.
Y nosotros, desde algún geriátrico clandestino del Gran Mendoza, probablemente digamos: “Y pensar que esto me parecía una poronga”.
Entonces, con todo lo que ya escribí, puedo llegar a la conclusión de que quizás el problema de las canciones de hoy no sea que no tengan lo necesario para convertirse en clásicos.
A lo mejor simplemente todavía no les dimos tiempo para demostrarlo.
He dicho.
1 comentario en “¿Ya no hay clásicos o escuchamos música como el orto?”
Muy buen análisis. Respecto a la música en relación con la edad, hay un estudio que dice que los gustos musicales no es que cambien con la edad sino con la velocidad a la que late nuestro corazón. Hay una vinculación ahí que tiende a buscar afuera el mismo ritmo del latido, de la sangre.
Por eso es que, eso que llamás nostalgia, posiblemente sea que al escuchar una melodía que nos regresa 30 años atrás, se sienta como ese salto de adrenalina que nos activa el corazón.