La Tinellización del Mendolotudo

¿Hacer lo que te gusta para unos pocos o hacer lo que no te gusta para muchos? ¿Venderse al “establishment” o morir en la nuestra? Esto es lo que nos

El Mendolotudo nació como un espacio donde poder volcar nuestro amor por las letras, el humor y los relatos cuyanos. Allá por el 2010, cuando arrancamos, la dinámica del internauta era completamente diferente a la de ahora. Usabas el celu sólo para mandar mensajes de texto y hacer llamadas. Se navegaba desde computadoras de escritorio o notebooks. Entonces vos llegabas a tu oficina, la facultad o encendías la PC de tu casa y lo primero que hacías era entrar a google para revisar tus dos o tres páginas favoritas. Si eras de Mendoza, seguramente entre tu top 5 estaba el Mendolotudo.

Pispeabas las notas del día, comentabas algo, y te ibas a ver chusmeríos a Facebook, la única red social apuntada más a lo social que a lo informativo, donde también la rompíamos. En Mendoza no había mucha oferta de medios, tenías los tradicionales, como Los Andes y Uno y estábamos el resto. Nuestro pasquín siempre fue disruptivo y controversial, algo que salía de la órbita de los medios conservadores de la provincia, lo cuál generó un impacto muy interesante, donde hasta esos mismos medios nos terminaron copiando la manera de contar las cosas. Fue así que pasamos de tener 500 lecturas por mes a 15.000 por día, la gran mayoría de mendocinos en Mendoza y por el mundo. MDZ online, por ejemplo, se hizo famoso gracias a nuestra columna, la cuál fue por 5 años consecutivos lo más leído de ese medio. Pasó de no ser leído por nadie a competirle a los grandes.

Crecimos sin parar hasta el 2015, año en que comenzó a ponerse de moda Instagram en Mendoza. El auge de esta red social se dio porque la gente cada vez tenía menos tiempo, quería las cosas más procesadas y visuales… pensar menos, disfrutar más rápido. Y nada mejor que una imagen, posteriormente un video, para lograr este cometido. Entonces empezó a ser mucho mas divertido scrollear imágenes y videos de las cosas, antes que detenerse un tiempo a leer un escrito en una pantalla.

Y ahí fue que vino la encrucijada para nosotros, para los pocos que habíamos quedado en el barco. Como dije al principio, el Mendolotudo nació por nuestro amor a las letras y concentró un montón de amantes que disfrutaban escribiendo, nunca pensamos en un “medio de comunicación”, un producto viral o de moda, por más que en un momento hicimos que la moda sea leernos. Acabábamos de pasar el cenit, la cúspide de la montaña, los “años dorados” de la lectura digital y era momento de definir… ¿comenzamos a irnos en picada con las letras o mutamos el producto?

Muy pocos han entendido tan bien esto como el señor Marcelo Tinelli, quien comenzó haciendo shows en vivo, luego bloopers, después sketchs, cámaras ocultas con famosos y finalmente esos famosos cantando o bailando. Al tipo no le interesaba el producto en sí, sino lo que lo hacía medir rating, lo que generaba movimiento de masas, lo que vendía. No quiero romantizar nada y decir que esto está mal, para nada, Marcelo buscaba entretener y ganar dinero a toda costa, el producto era lo que la masa dictaba. Y la masa nos dictaba que el camino no era seguir con las letras digitales, que había que virar el barco hacia los memes, los videos, el humor gráfico y audiovisual, que todos querían consumir eso, que la literatura digital estaba pasada de moda. Era eso, o morir con la nuestra.

Entonces el sendero de las lecturas y las letras digitales se fue apagando poco a poco, las visitas eran cada vez menos, los escritores comenzamos a escasear, explotaron nuevas redes y el público se atomizó, no quisimos “tinellizar” nuestro querido pasquín, fuimos fieles a nuestra idea. Hasta que El Mendolotudo se quedó dormido.

Seis años después hemos vuelto, por el motivo general que resulta de la ausencia de un espacio digital donde mostrar la capacidad cuyana de escribir, como así también que cuente las cosas que los diarios, nuevamente, deciden callar. Y el motivo particular de casi todos nosotros: la ausencia de nuestra musa para escribir, que era el contacto con lectores y escritores, nuestro palo.

Hoy, nuevamente, aparece el fantasma de la Tinellización del Mendolotudo, la masa dicta: “hagamos reels, hagamos un canal de streaming, hagamos shorts, hagamos una serie, hagamos podcast, hagamos memes”… y varios de nosotros seguimos obstinados en morir con la nuestra, pero… la vida nos ha hecho madurar un poco y entender que para la supervivencia, la única solución es la adaptación. Entonces, si queremos que las letras digitales sobrevivan, tenemos que adaptarnos a los nuevos retos… definimos hacer una especie de “híbrido” entre lo que queremos y lo que debemos: las letras digitales serán nuestra columna vertebral, pero si logramos hacer que el gigante al menos se espabile, se despierte de la siesta otoñal en la que estaba, no vamos a tinellizar nuestro amado pasquín, pero vamos a hacer lo necesario para que no vuelva a quedarse dormido y tener que adaptarnos a las nueva reglas…

¿O no?

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2 comentarios en “La Tinellización del Mendolotudo”

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