La vida de la muerte

Dos estilos diferentes se conjugan para hacer un texto.

No sabía si estaba despierto o estaba ensoñando.

No soy de asustarme fácil, pero pegué un salto al ver un bulto oscuro a los pies de mi cama, entre las sombras navegó una voz dulce.

Tranquilo– me dijo…-Ya es tiempo, te llegó el turno– continuó.

Me quedé de una pieza, no me hizo falta más explicaciones…Era mi turno en la lista de la Muerte.

Siempre fui curioso y no podía dejar pasar la oportunidad.

Le pregunté si antes del trámite en cuestión me podría contestar unas preguntas, a lo cual accedió de muy buena gana.

¿La muerte es un estado de conciencia?

Mira, soy como Thanos, inevitable. Tarde o temprano tenés que viajar conmigo, yo no elijo el cómo y me refiero a que yo no elijo si te morís en una guerra, en un accidente o por una enfermedad venérea por sacudirle a los travas como mantel con migas, el cómo viene del Jefe, yo solo soy el chofer.

¿Todos los perros van al cielo?

Si y son un dolor de huevos, vos imaginate que soy un esqueleto, o sea huesos, me lengüetean todo el viaje, me chorean un fémur y lo entierran, me mean el cabo de la guadaña, pero si van para allá.

¿Adónde van nuestros recuerdos cuando morimos?

Se trasladan a la gente que te quiso en vida, ahora el recuerdo sos vos.

¿Existe el dolor en la Muerte?

Y soy la Muerte culiadazo, no soy un ibuprofeno, existe dolor fisico algunas veces como t dije antes, depende como me veas llegar, existen formas dolorosas de morir si, ¿me agradan a mi? No, pero mi trabajo empieza en ese instante posterior a tu último aliento y de ahí en adelante entra en juego la clase de persona que fuiste, en tu caso, tranqui que es precioso el viaje, al culiado de Hitler lo arrastré por toda la mierda que estuvo a mi alcance.

¿Muerto el perro se acabó la rabia?

Ujum… a la verga.

¿Vamos a un sitio mejor cuando morimos?

Vas a donde te toque, yo te dejo en la bifurcación, ahí se bajan todos y de ahí en adelante quien va hacia el parque o hacia el fueguito, el que decide es el Jefe cuando lee tu expediente. Por eso si yo pudiera les recomendaría a todos que no sean hijos de puta porque los he visto llorar y cagarse encima cuando los mandan a las tierras del cola ‘e flecha.

¿Qué pasa si Dios se muere?

Se lo pregunté una vez y me dijo: si pasa te quedás sin laburo, encima me quitó el presentismo, cobré dos mangos ese mes, me cortaron Internet por falta de pago.

¿Se puede tener sexo cuando estamos muertos?

¿No has culiado en todos estos años y querés ir a ponerla del otro lado?  

¿O por lo menos una chingola?

La chingolita viaja con vos, es eterna. Ahora, si te portaste mal, al diablo le encanta que le soben el ñoqui.

¿Cuándo nos morimos recibimos toda la verdad de la Creación?

Vas al cielo o al infierno, no a la Biblioteca de Alejandría, pelotudo.

¿Nuestra fecha de muerte está signada desde antes de nacer o es aleatoria?

No querés que te responda eso.

¿Si uno se muere de amor es por pelotudo?

Ppffff, te deliro todo el camino, me saco una selfie con vos y la posteo en mi algoritmo de pelotudos y seguramente seas trending topic, adivina porque… Por pelotudo.

¿A qué persona te dio más pena llevarte?

Uff, qué buena pregunta. Te cuento la anécdota. Me levanto hecho verga, con una resaca de la San Puta, no me acuerdo si era jueves o viernes, pregúntale a los católicos. La cosa es que la noche anterior habíamos estado en un campeonato de truco. Medio dormido miro el manifiesto del día y leo: tráete a Jebus. Lo primero que pensé fue que era un error administrativo de la vieja Mónica que la tenemos ahí desde tiempos inmemorables, cuando me dijeron que no, que posta me lo tenía que traer dije: cagué, acá me quedo sin laburo. Me lo traje, a pesar de todo, estuve con el opi lleno de preguntas tres días y cuando quise acordar, el flaco resucitó, me dejo de orto.

¿Y a cuál te dio más placer?

El conchudo de Perón, el dia que vi que lo tenía en la lista armé un chocolate bailable, vino San Roque con el perro, vinieron San Martín, Güemes, Belgrano, un costillar comimos hermano, dos damajuanas de Pecarí abocado, ¡¡faaa!!

¿Te aburrís siendo la Muerte?

No tengo tiempo de aburrirme.

¿Te gusta tu trabajo?

Alguien tiene que hacerlo, lloro cuando tengo que llevarme un niño y le pongo porongas de titanio a los asientos del coche cuando me tengo que llevar un violín y agarro todos los pozos posibles.

He venido a visitarte, antes de tu viaje conmigo, por el sólo hecho de que soñás con que vengo a buscarte casi a diario, eso llamó mi atención y vine a ver el por qué. Los tiempos del Jefe son inescrutables, no voy a negar que algunas veces he actuado por sobre su autoridad y no puedo negar que muchísimas veces estoy en un total desacuerdo en la forma.

Esta conversación, nacida de mi curiosidad por vos, creo que nos ha vuelto “amigos” por así decirlo y voy a permitirme, en tu caso, romper alguno de mis ítems en mi contrato de confidencialidad. No puedo decirte cuando, pero será pronto. Para la mayoría, el verme llegar es sinónimo de tristeza, en tu caso es un favor, allá vas a escribir mil cuentos como los que has escrito hasta ahora, pero sin dolor, entiendo que el público no va a ser el mismo y lo siento, pero en el staff del lugar adónde vas hay un tal Borges y un tal Cortázar que saben muchísimo de eso. Hay un tal Tolkien, es un inglés medio pedante, pero la tiene clara con los cuentos, hay otro que le tienen un sogaca bárbaro, un tal Poe, algo así, también dicen que escribía unos cuentos de la San Puta. Junto a ellos está tu descanso amigo, nadie lo tiene más merecido que vos. Esta charla ha sido solo un sueño, pero ha sido un honor para mí y aunque quisiera que no fuere así, será un honor tu viaje conmigo.

Desperté de un salto, estaba bañado en mi transpiración, no sabía si aún estaba soñando o si nunca fue soñado y fue una charla amena con la Huesuda… La duda todavía me arde en el pecho, me dijo que pronto me pasaría a buscar, entonces aprovecho cada momento, sonrío al ver el sol, sonrío al ver la lluvia, disfruto de un plato de sopa de arroz y también lo hago con el viento Zonda, tengo una racha de mala suerte, no me importa, la tengo porque estoy vivo…

Esa es la vida, un racimo de sensaciones, de dolores, de alegrías, que se nos brinda para que llenemos nuestros sentidos, para que nos expandamos en el Viaje de tener los ojos abiertos…

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Esta nota fue escrita por: Adrian Monetti y El Gurkha.

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4 comentarios en “La vida de la muerte”

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