Es muy sencilla la ingeniería social de estos últimos años, que modifica a la sociedad a través de las políticas. Generaron divisiones entre hombres y mujeres por medio de cambios de conductas y hábitos, creando conflictos.
El Covid, quizás el mayor experimento social, que nos encerró, fortaleciendo conductas antisociales, generando ansiedad, depresión, etc.
Convirtieron el dinero físico en dinero virtual, lo cual, según veo, nos hace gastar de más.
Nos convirtió en seres más individualistas.
Con la venta de contenido sexual, casinos online, alejándonos del otro y con discursos y con bajadas de línea que crearon una brecha comunicativa entre los hombres y las mujeres, haciéndoles creer que son enemigos. Las mujeres no confían en los hombres y los hombres no confían en las mujeres, entonces es muy difícil establecer un vínculo, porque los roles que ocupaba cada sexo pasaron a ser un defecto o un delito.
No sabría decir con claridad si la idea es la disminución de población, pero el individualismo actual fomenta la soledad, fomenta la desunión, fomenta el consumo y que estemos embobados en un celular, y eso nos aleja del otro. Supuestamente las redes sociales eran para comunicarnos y ya nadie se habla por redes sociales. Vos le hablás a cualquier persona, sin importar el género, por Facebook, Instagram, y ni te responde, ni tendemos a responder. Entonces, sin comunicación, no puede haber relaciones.
Las reuniones entre amigos son cada vez menos. Antes conocíamos gente en las iglesias, clubes, en la calle, en el barrio. Ahora todo eso desapareció. Ojo, es mi opinión, lo que yo veo.
Me atrevo a decir que el hombre y la mujer no somos iguales. Ni mejor ni peor, pero distintos. Cada uno es indispensable en su rol y eso no desmerece a nadie. Cuando digo nadie, a ninguno de los dos sexos.
El uno y el otro somos indispensables en la comunicación y la salud mental.
Freud decía: no podemos ser sin otro…
Propongo que lo único que podemos hacer para luchar contra esto es volver a escuchar al otro y promover la escucha activa, base de cualquier comunicación sana entre géneros. Dejar de clasificar al otro, en géneros, roles, etc.
Ojo, pienso en voz alta.
Me encantaría saber qué opinan ustedes.