Café teórico: la teoría del café

Voy a dictaminar al café como la infusión por excelencia que determina el encuentro de dos partes, con fines específicos o inespecíficos.

He debatido internamente, y largamente sobre este tema. Y he decidido, dejar una serie de teorías que nacen en dicho espacio que vincula a la infusión en cuestión.

El primer punto es: ¿qué brebaje o infusión representa el espacio de discusión per sé que nos intriga? ¿El vino? ¿La cerveza? ¿El café? ¿El Whisky? Es muy subjetivo y relativo, pero aunque en realidad considere que cualquier brebaje representa ese espacio de comunicación, que requiere de al menos dos partes involucradas, voy a dictaminar al café como la infusión por excelencia que determina el encuentro de dos partes, con fines específicos o inespecíficos.

La frase “Vamos a tomar un café” representa la más sincera expresión de “vamos a comunicarnos”.

Esta acción de comunicarse usualmente es mucho mas interesante cuando no tiene fines específicos. Es como cuando la maestra decía “Tema libre”. Puede tratarse de un análisis profundo de las realidades económicas, sociales, futbolísticas, maritales, sexuales, y conocimientos varios que nunca sabremos si sabemos.

Cuando tiene fines específicos, usualmente, uno llega al entorno con la sensación del prejuicio. Saber el tema ya genera algunos mojones del pensamiento, ya imagina preguntas, y prepara respuestas.

Pero no es el punto de análisis en sí mismo, la espontaneidad del comunicarse, sino en definir en este primer texto, cómo el brebaje influye.

Como tesis, considero mucho mas interesante el efecto de la cerveza, el vino o el whisky en cualquier acto de comunicación. Puede volver sensiblemente irreal a cualquier enunciado, y nos permite pensar en una dimensión filosóficamente mucho mas compleja, carente muchas veces de límites. No obstante, puede volver una temática casi en una propuesta teórica, carente de empiria.

Y ahí está la clave. Estos pequeños cónclaves suelen ser un caldo del pensamiento en términos científicos, en donde el proceso de la tesis, antítesis y síntesis, carecen de empiria. Pero en donde vemos, casi como un grupo de científicos, los distintos roles que se amoldan a la temática propuesta por alguna de las partes. Mi conclusión, es que son inevitablemente mas divertidos, pero mucho más olvidables (sobre todo por el lento asesinato de neuronas al que puede ser sometido el órgano conocido como cerebro).  

En defensa de los cerveceros, claramente la cerveza es mas emocional, y puede ser sensiblemente superior en risas sin argumento con respecto al café. Es un punto muy claro, nadie dice “Te quiero” a un amigo con un café, pero con una cerveza se lo hemos dicho hasta a desconocidos.

Como tesis sobre el café, a esta infusión la considero más prolífica que a otros brebajes en términos filosóficos. Párrafo aparte para el té. El té es la definición de superficialidad más barbárica como brebaje en cualquier entorno de comunicación. La gente que se junta a tomar té, jamás resolverá sus demonios internos. Solo los alimentará.

Como infusión básica, genera un entorno en donde las tesis, pueden ser no tan sinceras, un poco tal vez hipócritas según la moral de la temática, pero con mayor fundamento empírico.

Pero, aún sin empiria, ciertamente, hemos resuelto la inflación, la formación de Boca, los encajes bancarios, los problemas mecánicos del Apolo 13, y diversos temas que son relevantes en la vida de cualquier ciudadano de bien.

Casi en la misma sintonía, hemos encontrado el sentido de la vida o del matrimonio (es una gran teoría de café su génesis y existencia, que tal vez merezca un análisis profundo y existencial), con la certeza de que usualmente somos más serios en los análisis (y esto aplica a nuestra comunicación no verbal, que claramente otros brebajes pueden sufrir pequeñas alteraciones), y ligeramente más profundos (entiéndase por profundidad la veracidad de las afirmaciones).

Es más, la frase “tomar un café” debería ser un verbo en sí mismo y en su totalidad. También, debe ser definido como sinónimo de comunicación, es imposible no comunicarse con un café de por medio.

Por ende, y contradiciendo lo que dice mi psicóloga que afirma sobre lo relativo, estoy un 97.3% seguro de que el café es el brebaje que define por excelencia el comunicarse y le da un espacio de solvencia, que otros brebajes no pueden lograr.

Reconozco, y celebro, sí, un punto de igualdad en cualquier brebaje o infusión, que genera encuentros. Nos permite comunicarnos, muchas veces sin la distracción del celular. Excepto, y totalmente justificable, cuando alguien dice “mirá esto” y exhibe un contenido de aporte medular al proceso de comunicación.

En definitiva, dado que ya nos trasladamos sobre las extensiones del árbol (conocidas como ramas), la conclusión inequívoca es que el café, es la infusión del pensamiento filosófico moderno por excelencia, reconociendo en otros brebajes su participación activa y filosófica, pero el café como verbo, prevalece sobre todas las ramas de la filosofía en la comunicación.

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