Imaginemos esta situación. Estamos tranquilos, en nuestra rutina, entonces una mosca se posa sobre la nariz, un acto mínimo que se resuelve con un movimiento. La mosca vuelve, la volvemos a echar. Tenemos la posibilidad de hacerlo. ¿Pero si no podemos? Se posa, se frota sus patas, se cruza en nuestra línea visual. ¿Y si no pudiéramos echarla y se queda ahí?
Álvaro es buen tipo, es sabio y cuadripléjico. He charlado mucho con él y recopilé esas conversaciones de su visión. Álvaro es mi amigo.
Los siguientes textos son transcripciones literales de esas charlas.
…Si en el espejo te ves incapaz, no confíes en el espejo. Ve tu interior, lo que tú sientes, lo que tú quisieras hacer. No te fijes mucho en el espejo, el espejo te puede decir un montón de cosas: que no puedes o que estás en silla de ruedas, o que estás tirado. No, mejor es ver de cada uno su interior y ahí está la fuerza, la valentía de salir adelante…
Me llamo Álvaro Barrientos Flores. Yo nací en Sucre, Bolivia, un 24 de septiembre de 1989, en el campo, en un pueblo llamado Cochis.
Un accidente, nadie esta exento de las fatalidades y de sus consecuencias… Una mala decisión, y toda nuestra vida se desvanece por un error, un descuido.
Despierto en el hospital, me pregunto qué hice. La camioneta… ¿qué hice, choqué con el camión o él me chocó a mí? Miles de preguntas me hago…Me arrepiento de haber tomado, de haber subido a la camioneta alcoholizado y haber conducido… Sí, totalmente, me arrepiento un montón de veces, pero no me queda otra, tengo que seguir adelante… todos tenemos errores y quizás otros, menos; otros, muchos; pero tenemos errores. Hay que aprender de los errores, también.
El 1 de abril de 2018 salí de mi casa rumbo al trabajo. En ese tiempo vendía verduras en el centro de la ciudad. En el camino, me crucé con unos conocidos y vi que en la calle habían armado un escenario. Todo estaba sucio: vasos de cartón, botellas de vino. Pregunté qué había pasado ahí. Me dijeron que había sido una fiesta de Semana Santa, de Pascua. Que habían venido cantantes de Bolivia y me contaron que habían comidas bolivianas. A esos artistas yo los conocía de antes.
Al regreso de mi trabajo paso por la fiesta en Guaymayén, y bueno, me quedo hasta la una o dos de la mañana, y luego me vengo… Salgo por el Notti al acceso… Vengo detrás de un camión y algo que me refleja mis ojos, quiero dormir. Yo dije que en cinco minutos llego a la casa, pero en carril Ponce, ni bien que pasó el puente, no recuerdo nada… ya me había quedado dormido…
Es una maldición la falta de libertad, uno puede decidir, pero no ejecutar, entonces entra la depedencia externa. Cada necesidad, tiene que,sí o sí, ser ejecutada por otra persona.
El problema de ser parapléjico, o paralítico, no sé cómo se describiría mi discapacidad, lo veo muy duro, no le deseo a nadie el estar en mi lugar, ni siquiera pasar por un hospital. No puedo levantar la mano, no puedo mover mis brazos, no puedo mover mis pies. Siempre necesito de alguien más que me ayude. Uno se puede consumir rápidamente, psicológicamente se puede arruinar, estando solo permanente en la cama . Yo creo que nadie puede estar acompañándote encerrado en una pieza. A mí me ayudó muchísimo ir a la iglesia, llenarme la cabeza espiritualmente, saber como era la vida de nuestro Señor Jesús, eso me levanta y sigo adelante…
¿Qué hacés cuando estás solo?
Y en los días que estoy solo en mi pieza, o sea la mayor parte del tiempo, escucho música versión evangélica, veo series o a veces veo películas o documentales, cosas basadas en la Biblia y en la Pasión de Cristo. Todo eso me motiva para salir adelante. Nunca hay que menospreciar nuestra fuerza, ni el objetivo que queremos lograr.
Y cuando estoy aburrido, llamo a alguien por teléfono para conversar, o lo invito a la casa, algún conocido o algún familiar. En la distancia tengo familiares, hablo con mi mamá, por ejemplo. Trato de no aburrirme, de entretenerme un poco.
¿Qué hacés cuando te molesta un insecto?
Cuando me pica un mosquito, me molesta una mosca, trato de mover la cabeza como los animalitos o, si no soplar, a veces tengo la manguerita con la que tomo agua y empiezo soplarles con agua y salpicarme yo a la cara, así ahuyento las moscas. Trato de no molestar, de no pedir ayuda, poco a poco uno se da esas ideas de mover la cabeza, de no estar quieto.
El tema de la salud y su atención es complejo teniendo una obra social o una ART, entonces el hecho de no tener ninguna cobertura es otra complejidad más que se agrega.
Obra social no tengo y yo no sé cómo será eso de la obra social ni, cómo hay que pagar, nunca me atreví de preguntar y en qué consiste. Sé que es para la salud, pero no, no lo tengo y cuando yo voy al hospital me tratan bien. Estuve un año internado y me conocieron médicos y enfermeros, los que hacen limpieza, los de la seguridad, pero también hay de todo un poco, siempre va a haber uno que otro que a uno no le cae bien.
¿Nunca perdés la fe?
Hay veces que uno no sabe las necesidades de los demás, pero cuando uno cruza al frente de la vereda ahí recién ve todas las cosas, es como que te quitaran la venda de los ojos, yo todavía no pierdo la esperanza de volver a caminar. Tengo fe en Dios, fe en mí y confío en mi fuerza, de que todavía no quiero bajar los brazos ni quiero tirar la toalla, quiero salir adelante también para ayudar a los demás. Un 30% de lo que yo trabaje para mí y 70% para ayudar a la otra gente que necesita, y así salir adelante. Hay mucha gente que necesita ayuda. Yo, antes cuando caminaba, no veía esas cosas. Tengo fe en Dios, quiero seguir adelante para ayudar a los demás. Ahora que me tocó vivir del frente de la vereda, veo que hay mucha necesidad, yo estoy bien de la cabeza, hay mucha gente que está bien físicamente pero no está bien de la cabeza y también veo eso. Quizás puedo ser útil y ayudar a muchos.
¿Cómo fue cuando te despertaste del coma?
Las enfermeras me dicen que me tranquilice, que tuve un accidente, que no me preocupe, que no lastimé a nadie… que todo está bien. Cuando me dijeron que estuve lastimado pensé que era poco, no caía con que no iba a volver a caminar, que no iba a volver a manejar mis brazos. En el hospital, cuando despertaba en terapia intensiva, y me picaba la nariz o el ojo y me quería rascar, no podía levantar el brazo. Me preguntaba si me ataron los brazos y mis pies, por qué no puedo moverlos.
Los malos días nos acompañan, en realidad son una parte necesaria para poder saborear la felicidad cuando esta nos alcanza por un breve lapso de tiempo. Los malos días también son para aprender a ponerse en guardia, para morder el polvo, levantarse y seguir.
Cuándo tengo un mal día lloro, lloro lo que se tenga que llorar y hablo con Dios, oro… Escucho músicas cristianas, alabanzas, y también escucho prédicas de la Biblia del Señor de los Apóstoles, de los Profetas… Me motivan esas cosas en mi mal día, si tengo que llorar todo el día voy a llorar porque es un momento de soltar y largar para sentirme bien
Alejarse de la vida por mano propia, para dejar de sufrir, de vivir la desazón de nor uno mismo. La eutanasia es tabú, está prohibida por las religiones, pero es un derecho, nadie puede decirnos hasta donde puede llegar nuestro sufrimiento.
Y si… yo, en algún momento, me quise suicidar, acá en la casa y también en el hospital. Yo le pedí a los enfermeros, a los doctores, que si me podían poner algún medicamento para dormirme y no despertar, pero me dijeron que ellos están para ayudar a las personas no están para matar…
Cuando yo llegué a la casa, los primeros días estuve bien tranquilo; después, poco a poco, quise hacer cosas y no podía… Quería hacer muchas cosas, quería caminar, quería manejar mis brazos y no podía, entonces lloraba… En dos oportunidades bebí alcohol y quería suicidarme. No faltan personas que te pueden convidar alcohol o un vicio, cualquier vicio… Pedí que me convidaran cerveza y también vino, pero ahí entendí que Dios es dueño de la vida y de la muerte, así que lo dejo en las manos de Él. Él sabe cuando levantarme de esta cama y cuando llevarme de este mundo… Así que Él conoce el abismo de mi corazón.
¿Qué es la vida para vos?
La vida es como caminar en una soga, como si estarías pasando un puente, en vez de un puente en una soga. Pero mucho cuidado, hay que cuidarse de todo y también hay que aprovechar de estar más con la familia que con amigos. Las cosas de afuera te dan felicidad por un ratito, pero las cosas que uno pasa con la familia y que pasa también con Dios, son eternos. Me lo decía gente mayor, pero hay veces uno no lo aplica cuando es joven. Y también no hay que vivir para trabajar, más bien trabajar para vivir.
También yo lo veo en la vida. Si, como dice el dicho, cosechamos lo que uno siembra… Y bueno, por eso hay que sembrar buena siembras y en buenos terrenos, hay que sembrar bien y para cosechar las cosas, porque después vienen las lamentaciones o culpas… vienen las calamidades.
Álvaro ¿Vos soñás?
Cuándo duermo tengo sueños… Sueño que estoy allá en Bolivia en la casa de mi mamá y de mi papá y sueño que estoy conversando. En un momento estoy caminando. En un momento estoy en silla de ruedas acá en mi casa, conversando con la gente o a veces estoy parado… Últimamente estoy soñando con casas de dos pisos, o yendo a escuchar la palabra del Señor a la iglesia, y hay veces que también en sueños me hago estafar, me persiguen mujeres, algo así, no coinciden con mis pensamientos, mis sueños.
Estas son palabras de Álvaro, sencillas pero sabias, sin muchas vueltas, les dejo un número de contacto porque él necesita ayuda para sus gastos médicos, para vivir.
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