5 libros de autores rusos que debes leer (y por qué la literatura rusa es imprescindible para cualquier lector)

Empiezo sacándome el cartel de experto en literatura, y no tengo la presunción de serlo. Pero siento deber, habiendo leído muchos de los grandes clásicos rusos, de aconsejarte vivamente que vayas a descubrir por vos mismo la magia que encierra cada una de esas obras. 

La literatura rusa es, por así decirlo, muy distinta de las demás. Quizás porque el pueblo ruso vivió siempre, cultural e históricamente, con un cierto «atraso» respecto al mundo occidental. Durante el periodo zarista, el modelo a seguir para la oligarquía era la Francia del siglo XVIII, que no reflejaba mínimamente el modo de vivir de los rusos, que eran mayormente campesinos. Con el nacimiento de la literatura rusa, con Pushkin, se pasó de escribir obras en francés, con un estilo romántico, al realismo escrito en lengua rusa, que reflejaba la vida cotidiana de los rusos, sus problemas y sus carencias.

Leer a los grandes de la literatura rusa, te deja esa sensación extraña en la panza, de esa tristeza que desoladora de que el mundo es un pésimo lugar, y de injusticia tantas veces, por las penas que viven sus personajes. Un poco como esa melancolía de domingo a la tarde. Sus personajes son casi siempre antihéroes: asesinos, ladrones, usureros, malos tipos, estafadores. Pero casi siempre carecen de algo, sufren interiormente, y viven vidas difíciles. Por eso al final no nos queda otra que estar de su parte. Te recomiendo 5 obras para que, cómo yo, te enamores de los rusos:

OBLOMOV – Ivan Goncharov

Oblomov es de esos personajes increíbles, que a mí particularmente me gusta encontrar en los libros. Es la historia de un hombre que vive su vida entre el sillón y la cama. Está lleno de proyectos y de sueños pero no logra salir de esa situación estática en la que se encuentra. Le pasa delante de sus ojos el amor, sus anhelos, y tambié se le va la vida pensando sin poder reaccionar. Un  poco como a nosotros cuando no logramos reaccionar ante las adversidades que nos tocan.

EL MAESTRO Y MARGARITA – Mijaíl Bulgakov

Uno de las grandes obras maestras de la literatura. Combina muchísimos recursos narrativos y se centra en dos historias que se entrelazan: la llegada a Moscú del diablo, bajo el nombre de Woland, un mago que con un séquito de extraños personajes se dedica a desatar el caos, y sin quererlo, desnuda las miserias de la sociedad y de la clase política rusa. Y por otro lado, la historia de amor entre el Maestro y su amada Margarita, llena de complicaciones, condimentadas de magia, brujería y situaciones desopilantes. Es de esos libros que lo tienen todo: te hace reír, emocionar, pensar, e inevitabilmente encariñarte con sus personajes.

MEMORIAS DEL SUBSUELO – Fiódor Dostoievski

Una obra maestra de Dostoievski. Un hombre encerrado en su apartamento, su metafórico «subsuelo», y desde allí desarrolla un monólogo lleno de crítica social, y pone al descubierto la mezquindad, el egoísmo y la acaricia de la sociedad; y sostiene que el hombre es masoquista por naturaleza. Si ya leíste «Crimen y Castigo» podes seguir con este.

LA MUERTE DE IVAN ILIC – Lev Tolstói

En este pequeño libro del gran Tolstói, se trata el tema de la progresiva toma de conciencia de la inevitabilidad de la muerte. El personaje principal, Ivan Ilic, sabiendo que padece una enfermedad mortal, repasa toda su vida y se da cuenta de haber vivido en modo banal, según las convenciones burguesas de la época: en síntesis, una vida sin sentido, buscando escalar socialmente e intentando agradar a los demás, perdiéndose a si mismo. Fue escrita en 1886 pero es más actual que nunca.

EL CAPOTE – Nicolai Gogol

Akakij es un modesto empleado, al que sustancialmente sus compañeros de trabajo le hacen bullying, lo desmerecen y lo hacen sentir poca cosa. Viendo su abrigo casi reducido a andrajos, decide, con muchos sacrificios económicos de confeccionarse uno nuevo. Con su abrigo nuevo sus colegas lo ven en modo diferente y comienzan a considerarlo. Tan actual que entendés cuánto es importante, para mucha gente, lo superficial antes que lo interior. Y aquí la maestría de Gogol, con uno de esos hermosos finales «a la rusa». 

Para terminar, quiero dejarles una hermosa frase de Anton Chéjov, que resume, para mí, el cristal con que mira el mundo la literatura rusa:

«Después de nosotros se volará en globo, las chaquetas cambiarán de forma, quizá se descubra el sexto sentido y lo desarrollen, pero la vida seguirá siendo la misma, difícil, llena de misterios y feliz. Y dentro de mil años el hombre suspirará, como ahora: «¡Ah, qué penoso es vivir!», y al mismo tiempo, exactamente como ahora, tendrá miedo a la muerte y no la querrá».

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