Falta más de un año para las elecciones, pero la sucesión de Cornejo ya empezó a cocinarse y todos quieren meter la cuchara.
El nombre que aparece en el medio es el de Luis Petri, el Maverick a la mendocina. Petri quiere ser gobernador, eso no es novedad porque ya lo intentó y perdió contra Cornejo.
Pero ahora Cornejo no puede, así que se viene de nuevo como el nombre fuerte dentro del espacio libertario.
El problema es que Cornejo no está tan convencido de entregarle las llaves de la Provincia a Milei, con el que tiene buena onda, pero tampoco para que de repente se le ocurra que Conan es la reencarnación caballo blanco de San Martín.
Según versiones, dentro del entorno del gobernador, el acuerdo entre el radicalismo mendocino y la Libertad Avanza no incluiría que Petri sea el candidato. Obviamente en el petrismo lo niegan.
Tampoco hay que pensar que Petri es una figurita sin álbum. El Ministro tiene estructura, exposición nacional y experiencia en gestión. Además, Patricia Bullrich sigue siendo una pieza importante en esta historia.
El problema de Petri es si puede ser candidato de Milei y, al mismo tiempo ser votado por los radicales mendocinos. Es muy distinto ser libertario acá que en Buenos Aires.
¿Quién manda en Mendoza?
Esa es la verdadera pregunta y no tan fácil de responder si se piensa que Ciurca, armador del PJ, es socio de Cornejo. Detrás del posicionamiento de Petri la discusión es en manos de quién va a quedar la Provincia el año que viene.
Teóricamente al Gobernador lo elegimos los mendocinos, pero no. Las corporaciones eligen a los candidatos, arman los planes de gobierno en base a datos y encuestas y ponen el nombre más funcional a sus intereses. Nosotros elegimos entre esos funcionales, digamos.
En Mendoza, sin embargo, para gobernar, además de ganar las elecciones hay que pasar el filtro de los intendentes, los empresarios, los bodegueros, los médicos, los católicos, los docentes, los sindicatos y hasta con las Reinas de la Vendimia. No sólo hay que negociar con los partidos sino con “el aparato” mendocino que aparece claramente visible en cada Carrusel Vendimial.
Una cosa es ganar una elección y otra “suceder” o “destronar” al anterior gobernador. Entonces, si Cornejo elige un candidato demasiado fuerte, puede crear un sucesor con autonomía propia y si elige uno demasiado débil puede perder la Provincia.
¿Qué gana Mendoza?
Mientras los políticos discuten quién va a suceder o destronar al cornejismo, los mendocinos piensan en otras cosas: la plata, el alquiler, el supermercado, el trabajo, la inseguridad, los accidentes de tránsito, el estado de las calles, el agua.
Por lo cual, sería importante empezar a mostrar resultados. Mostrar una alianza, no significa que todos quieran lo mismo. Cornejo quiere conservar el poder político, Milei quiere consolidar el partido libertario, Petri quiere ser Gobernador, Bullrich quiere mantener la influencia, los intendentes quieren tener voz, el peronismo quiere volver a entrar en la conversación.
Y una cosa ha quedado demostrada con el retorno de Cornejo: cuando los políticos empiezan a hablar de la próxima elección, es porque ya están pensando en la que viene después.
Habrá que mirar quién se abraza con quién, quien empieza a dar vueltas en los departamentos, quién hace reunioncitas con los sectores.
Kicillof y el intento del PJ
El espacio de Kicillof, que parece alejado del Cristinismo, busca armar estructura en Mendoza, disputar territorio y atraer dirigentes dentro de un PJ que todavía intenta encontrar un liderazgo fuerte.
En la oposición también tienen que resolver la interna y tratar de llegar a la tan mentada “unidad”.
A eso se encamina la reunión del Consejo Partidario de agosto para elegir al sucesor de Emir Félix en la presidencia del partido.
Por un lado, el sector de los intendentes; por el otro, La Cámpora.
Matías Stevanatto y Flor Destéfanis (Vicepresidenta del PJ), dejan de ser intendentes de sus departamentos y no sólo buscan nuevos cargos sino apoyo nacional. Stevanatto estuvo ausente en el acto con los referentes de KIcillof, claramente no porque no quiso sino porque o están «cuidando».
Agua y Minería
Los dos temas complicados. La Minería sigue siendo uno de los grandes proyectos estratégicos del Gobierno provincial, pero no alcanza con conseguir inversiones. Hay que demostrar que genera empleo, proveedores mendocinos, infraestructura y recursos para la Provincia. ¿Quién capitaliza políticamente el desarrollo minero: Cornejo, los intendentes, los empresarios o los próximos candidatos?
En la otra punta, el tema del agua y, por consecuencia, la energía. El circo montado por el Gobernador alrededor de la toma de posesión de Los Nihuiles no quedó ahí.
Los bloques del peronismo mendocino presentaron un proyecto para citar a la Ministra de Energía, Jimena Latorre, y al titular de Hemsa, Mauricio Pinti Clop, a que den explicaciones sobre la licitación. Aparentemente, la Provincia va a licitar la operatoria del 100% del Complejo, dejando en manos privadas la totalidad de los recursos hídricos del río Atuel. (Hasta ahora era sólo el 51%).
Esto no es algo circunstancial, porque el plazo de la operación-transacción es por 30 años. El tema es que aunque la generación eléctrica sea competencia nacional, Mendoza tiene responsabilidades y atribuciones sobre el manejo de aguas, ambiente y seguridad de las represas.
Entonces, la discusión se vuelve vital de cara a las elecciones, porque si el mendocino siente que le están tocando el agua, arma la pueblada.
Los Nihuiles aparecieron como las joyas de la abuela (Joya de herencia peronista, además). A Cornejo le pueden servir para demostrar desarrollo económico o le pueden complicar la vida.
Si la licitación sale bien, consigue las inversiones, se recuperan las centrales y aumenta la generación.
Si el mendocino siente que se entregó demasiado, sabemos que la percepción pesa más que un contrato y puede ser utilizada como argumento electoral. Porque acá, las palabras agua y energía pesan más que otras, incluso están por encima de la minería, que necesita ambos recursos para funcionar.
Porque mientras Cornejo piensa en la sucesión, Petri en la gobernación, Milei en su partido, el peronismo en volver y los empresarios en los beneficios; el mendocino piensa en cuánto va a costar la luz, qué pasa con el agua, si va a haber trabajo, si van a terminar con los basurales y si se van a arreglar las calles.
De paso, si pueden dejar de pensar un poquito en aspiraciones políticas y en quién se queda con qué, y hacer algo realmente útil a los mendocinos, no estaría nada mal.
¿Será Petri la figura de cambio en este cambalache mendocino?
No se olviden de Jaque, que tampoco estuvo en el acto peronista y Malargüe puede ser el gran beneficiario del desarrollo minero. No vaya a ser que haga la Gran Cornejo y el «Volver» se literal.
Te la sigo el lunes que viene…