Terror en Monte Hermoso

Un lector nos deja un pequeño relato escalofriante sobre el nefasto juego de la copa... unas vacaciones en la costa.

Era una linda noche de enero, después de bañarnos en la playa con Ornella, Rocío y yo. Fuimos al hotel donde se alojaban ellas. Empezamos a preparar unos tragos, todo era mágico y maravilloso. Luego, ya medios ebrios, y medios aburridos. No sabíamos que hacer, sexo ya habíamos tenido, habíamos disfrutado de un lindo día de playa. De pronto a Rocío se les ocurrió jugar al “juego de la copa”.

Todo iba bien preguntábamos y respondían. A veces verdades, a veces mentiras y con el estado de ebriedad todo nos parecía gracioso. Hasta que en un momento dado; se hizo presente en el tablero una entidad muy alborotada; movía la copa y marcaba 6 y 6 y 6 y… repetitivamente. Preguntamos como se llamaba numerosas veces y no respondía, solo marcaba 6 y 6 y 6 y… en un momento dado, nos dijo que era un demonio. Se presento como “Oddeth” rey de las tinieblas y de la perversión.

Según este ente nos había invocado él a nosotros, ya que le parecía gracioso la forma que teníamos de pasar el tiempo y reírnos, en cierta forma de todo, sin importarnos nada. Como éramos adolescentes, a él le satisfacía mas hacer cosas con nosotros, viendo el tipo de libertinaje al cual vivíamos a diario. Empezamos a decirle que se mostrara o que se manifestara de otras formas, porque como estúpidos adolescentes, no creíamos absolutamente en nada de lo que nos decía. Le pedimos que entrara al hotel y se presentara.

Ahí comenzó todo, nos dijo que el viento iba a soplar muy fuerte y que de esa manera entraría al hotel. De una forma escalofriante, las puertas de vidrio del hotel se abrieron con violencia y un ardiente viento entró, derribando macetas, papeles y todo lo que encontró a su paso.

En ese momento un escalofrió atroz rodó por nuestros cuerpos. Y el miedo empezó a correr por nuestras venas de maneras abominables; dándonos cuenta de lo que estaba sucediendo; de repente se nos fue la ebriedad automáticamente.

Volvimos al tablero y Ornella pidió que mostrara algo mas, porque para ella era algo irrelevante lo que había sucedido. Entonces ordenó que moviera el ascensor; nos dijo que nos acercáramos al ascensor y nos mantuviéramos frente al mismo. Fuimos y nos paramos frente; de golpe empezamos a ver que los números digitales se mezclaban y se transformaban en símbolos, pasando de un símbolo al numero 10, otro símbolo al numero 9 y así sucesivamente hasta llegar al piso 6. El marcador nuevamente se volvió loco y hacia como que subía hasta el piso 10 y bajaba al 6; de repente el marcador numérico comenzó a bajar lentamente hasta el piso numero 1, donde nos encontrábamos. Viendo esto comenzamos a retroceder por el pasillo lateral que conducía a las habitaciones.

Tras un fuerte estruendo, se abrieron las puertas del ascensor y comenzaron a sentirse pasos por el pasillo en dirección hacia nosotros; anonadados por la situación y sin saber que hacer, Ornella y yo corrimos hacia la habitación, entramos exaltados y nos dimos cuenta que Rocío no nos acompañaba… se había quedado atrás. Salí y me asomé al pasillo, cuando de pronto la ví a ella levitando, en realidad como si algo la sostuviera del cuello, grité y de golpe cayó desvanecida al suelo como un trapo.

Los dos corrimos hacia donde ella estaba y la imagen fuerte de verla pálida y descolorida nos trajo una gran sensación de terror y miedo. Levantamos la mirada y en la pared un escrito con sangre decía “un alma sin fe necesitaba”.

Rocío perdió su vida y no pudimos hacer nada, gracias a nuestra estupidez he ignorancia de no saber la gravedad de lo que era jugar con espíritus y demonios…

Escrito por GermenX para la sección:

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