Llega la primavera, la temperatura sube un par de grados, los viveros se llenan de colores y al mendocino le agarra una repentina vocación por la jardinería. De golpe, todos quieren un jardín de revista, lleno de flores, arbustos prolijos y arbolitos que den sombra.
– Don Brote, ¿qué plantas me aconsejás para esta primavera? Quiero poner flores, algunos arbustos, un arbolito y algo que tenga verde todo el año. Eso sí, que no se me muera nada, porque el año pasado gasté una fortuna.
– ¿Y cómo te fue con las plantas del año pasado?
– Se me secaron todas.
– ¿Y las regabas?
– Sí, cuando me acordaba.
Ahí está el primer problema de la jardinería moderna: pretendemos que las plantas se adapten a nosotros, en lugar de elegir plantas que se adapten al lugar donde vivimos.
En Mendoza tenemos un clima privilegiado para muchas especies, pero también tenemos veranos secos, radiación solar intensa, viento, suelos que pueden ser salinos y agua de riego que no siempre sobra. Por eso, antes de comprar por impulso la primera flor que nos guiña el ojo desde un vivero, conviene pensar en el sol, el suelo, el riego y el espacio disponible.
Dicho esto, vamos a lo importante: ¿qué podemos plantar esta primavera para disfrutar el jardín sin terminar peleados con la naturaleza?
1. La lavanda: linda, aromática y bastante mendocina
Si hay una planta que combina belleza, aroma y buena adaptación a los ambientes soleados y secos, es la lavanda. Una vez establecida, tolera bastante bien la falta de agua y necesita un suelo con buen drenaje. Además, atrae polinizadores y queda muy bien en borduras, canteros y jardines de estilo mediterráneo.

Eso sí, no es inmortal. Si la enterramos en un suelo que permanece empapado o la regamos de más, también puede terminar pidiendo la jubilación anticipada.
2. La salvia greggii: flores durante buena parte del año
Para quienes quieren color sin convertir el jardín en una guardia permanente de riego, la salvia greggii es una gran candidata. Es un arbusto bajo, de follaje aromático, con flores que pueden ser rojas, rosadas o violetas, según la variedad.

Con buena exposición solar, suelo drenado y riego moderado, puede ofrecer una floración prolongada y atraer colibríes y otros polinizadores.
Es ideal para canteros y borduras. Y tiene una ventaja adicional: no exige que uno se convierta en jardinero profesional para disfrutarla.
3. La gaura: parece delicada, pero se la banca
La gaura ofrece flores livianas, blancas o rosadas, que se mueven con el viento y le dan al jardín un aspecto natural. Es una herbácea perenne que florece durante buena parte de la temporada cálida si las condiciones acompañan.

Va bien en sectores soleados y con buen drenaje, y una vez establecida puede tolerar períodos moderados de sequía.
Es para el que quiere un jardín con movimiento, sin tener que llenar cada centímetro de plantas rígidas y perfectamente alineadas. Porque el jardín también puede ser lindo sin parecer un desfile militar.
4. El Romero: un arbusto que sirve para el jardín y para la comida.
Si usted quiere algo resistente, verde y útil, el romero merece un lugar destacado. Es un arbusto aromático perenne, apropiado para espacios soleados y suelos bien drenados.

Puede utilizarse en borduras, pequeños cercos o como ejemplar aislado. Una vez establecido, requiere relativamente poca agua y tolera bastante bien las condiciones secas.
Y si algún domingo termina sobre unas papas al horno o un costillar, mucho mejor. Pocas plantas ofrecen semejante currículum: decoran, perfuman y después colaboran con el almuerzo.
5. La dodonea: un arbusto para dar estructura y privacidad
Para quienes necesitan volumen, una pantalla verde o un poco de privacidad, la dodonea puede ser una buena alternativa. Es un arbusto perenne de follaje atractivo, con cultivares de hojas verdes o púrpuras, y buena tolerancia al calor y a la sequía una vez establecido.

Puede utilizarse en cercos informales o como parte de un macizo de arbustos. Hay que darle espacio para desarrollarse y considerar su tamaño adulto antes de plantarla pegada a una ventana o contra la medianera del vecino que te mira mientras tomás sol en la pileta.
Porque una cosa es buscar privacidad y otra muy distinta es iniciar una disputa vecinal por una planta que terminó invadiendo el terreno ajeno.
6. El chañar: un mendocino de pura cepa
Un árbol con identidad cuyana, que se banque el clima de Mendoza y no termine convertido en un gigante que tape hasta la casa del vecino, podemos hablar del chañar.
Es una especie nativa de ambientes áridos, resistente a la sequía una vez establecida, con una floración amarilla muy atractiva y frutos que forman parte de la historia natural de nuestra región.

Eso sí, no es un bonsái ni viene con garantía de tamaño pequeño. Puede alcanzar varios metros de altura, desarrollar raíces importantes y emitir brotes desde las raíces. Por eso, hay que elegir bien el lugar y mantener una distancia prudente de construcciones, cañerías y veredas.
– ¿Y para un patio chiquito, Don Brote?
– Para un patio chiquito, primero medimos el patio y después compramos el árbol. La naturaleza es generosa, pero no conoce los límites de tu terreno.
Porque elegir una especie nativa no significa plantarla en cualquier rincón: significa conocerla, respetarla y darle el espacio que necesita para crecer. Plantar un árbol sin pensar en su tamaño adulto es como comprar una Hilux para guardarla en un ascensor.
El secreto no es la planta: es el criterio
Hay algo que necesitamos entender antes de salir corriendo al vivero: ninguna planta es completamente independiente del cuidado humano, sobre todo durante sus primeros meses.
Una lavanda puede ser muy resistente, pero si la ponemos en una depresión donde se acumula agua, tendrá problemas. Un arbusto tolerante a la sequía puede secarse si lo plantamos en pleno enero y después nos olvidamos de regarlo. Y un árbol bien elegido puede convertirse en un problema si lo ubicamos donde no tiene espacio para crecer.
Por eso, para esta primavera, conviene seguir cuatro reglas sencillas: elegir especies adecuadas para el clima local, preparar bien el suelo, regar en profundidad según las necesidades de cada planta y cubrir el suelo con una capa de mulch para reducir la evaporación. El riego por goteo bien diseñado también puede ayudar a usar el agua con mayor eficiencia.
Y una última recomendación: no compremos plantas solamente porque están florecidas y bonitas en el vivero. Pensemos cómo van a verse dentro de dos, cinco o diez años.
– Entonces, Don Brote, ¿con seis plantas de esas puedo tener un jardín lindo todo el verano?
– Podés empezar con esas, pero vas a tener que regarlas.
– ¿Y no hay alguna que se riegue sola?
– Sí, hay una.
– ¿Cuál?
– La de plástico, pero esas no están en los viveros, las venden en el Supermercado.
La primavera es una buena oportunidad para renovar el jardín, recuperar espacios verdes y disfrutar de las plantas. Pero en Mendoza, donde el agua vale oro y el verano no perdona distracciones, elegir bien es mucho más importante que comprar mucho.
Porque un jardín sustentable no es el que tiene más plantas, más flores o más metros de césped. Es el que está pensado para el lugar donde crece, necesita recursos razonables y puede mantenerse lindo sin vivir al borde de una emergencia hídrica.
Y si además consiguimos que la riegues antes de que las plantas empiecen a despedirse, habremos logrado un verdadero milagro de la ingeniería agronómica.
Ing. Agrónomo Don Brote
Instagram: @donbroteingeniero
NOTA AUSPICIADA POR:

2 comentarios en “Seis plantas para vagos que sueñan con un jardín de revista”
Me encanta! Y como a veces «en casa de herrero cuchillo de palo», confirmo que las elegidas de Don Brote son una muy buena elección.
Gracias colega… Gracias por leerme