LA COSA SE PUSO NEGRA

Mendoza Escribe reabre su espacio de opinión y un mendocino le saca la roja a la Vicegobernadora.

Mendoza tuvo una Vicegobernadora de lujo, la Sra. Laura Montero, quien dejó la vara altísima para todas las mujeres en política; destapando, con valentía y responsabilidad, nada menos que el caso Próvolo.

Ahora tenemos en el cargo a otra mujer, Hebe Casado, que se enorgullece de ser políticamente incorrecta. Ese perfil sirve, la gente lo compra (sobretodo la gente como ella). Pero hay banderas rojas que pasan lo políticamente incorrecto y son inaceptables, incluso en el folklore futbolero.

Todos los medios del país han hablado del asunto de sus dichos contra Kylian Mbappé y el seleccionado francés. Vergonzoso. La Sra. Casado se mete en un tema que no la incluye y que no toca los intereses de Mendoza, con un comentario innecesario y agresivo, nada menos que contra Francia, cuna de la Revolución francesa y bastión universal de los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Nación cuyo iluminismo formó a nuestros mayores próceres. Ella dice que el seleccionado francés de fútbol es africano, y lo dice en el marco del mundial de la F.I.F.A.; y después de la derrota paraguaya y la actitud del jugador francés ante el arquero contrario. Si quería congraciarse con los hermanos paraguayos podía haber dicho que Mbappé es un maleducado; pero, en cambio, eligió descalificar con un adjetivo de racismo explícito.

Y no, no es una cuestión de percepción narrativa que deslinde la responsabilidad hacia quien considere que el adjetivo «africano» tiene connotación negativa. Quien habla de africanismo y xenofobia es una mujer que ocupa un cargo público, blanca, rubia, de ojos celestes y profesional. Lo que ella piensa y dice, lo hace desde ese lugar, apelando a un sesgo de autoridad y, desgraciadamente, pone en evidencia que ocupa un cargo que le queda grande. Como Presidenta de la Cámara de Senadores de la Provincia, en dónde el consenso y la mesura deben ser prioritarios, los dichos (este y otros) de la Vicegobernadora resultan totalmente repudiables.

En todas las entrevistas ella se ríe, minimiza la situación, no se arrepiente ni se retracta, y recalca que todos piensan como ella pero que nadie lo dice. Puede que haya gente que lo piense, pero decide no decirlo porque entiende que hay cosas que no se hacen, que están mal y que no corresponden.

Llama también la atención el silencio de los demás políticos mendocinos, oficialistas y opositores, tan ávidos en general a entrar en peleitas de barro en redes. En cuestiones tan graves como esta, el silencio otorga aceptación y violenta todavía más una sociedad agrietada que requiere gobernantes con sensibilidad y ética.

Sigo esperando, ilusamente, que alguien con un poco de dignidad en alguno de los tres poderes provinciales, deje de considerar a la Sra. Casado como una simple desubicada que siempre hace declaraciones desquiciadas y pida, con gran sensatez, que así como ella denigra desde un lugar de poder público, ofrezca las disculpas, igualmente públicas, del caso. No se trata de limitar la libertad de opinión, sino de marcar el límite de lo admisible y respetar a todos los seres humanos por su condición de tales, sea cual sea su etnia, nacionalidad, adherencia religiosa y pensamiento político.

Mendoza es conocida en el mundo por el Malbec, el Aconcagua y el General San Martín, Libertador de América. Los mendocinos somos conservadores y orgullosos de la belleza de esta tierra. Somos un pueblo que se le paró de manos a un Gobernador para defender nuestro mayor tesoro: el agua. Y no, no pensamos como Hebe Casado; sus dichos nos nos representan; y su racismo, intolerancia y falta de criterio, avergüenzan nuestra Historia.

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