Mendoza tiene montaña, buen vino y una fauna digital digna para cualquier psicólogo. Entre el apriete por un plato de comida, las causas oscuras y el bardo por el bardo mismo, acá va la primera entrega de los influencers locales que nos hacen dudar seriamente del criterio de sus seguidores.
Aclaremos algo antes de que aparezca algún ofendido: no tenemos nada contra los influencers ni contra el laburo de crear contenido. Hay gente que labura en serio, genera contenido de calidad y entiende perfectamente cómo funciona este negocio.
Acá hablamos de otra cosa, de esos personajes que hicieron de la polémica un modelo de negocios y del «dame todo gratis» una costumbre muy crota.
Y como tampoco somos taaaaaan malos, no vamos a decir sus nombres. Todavía.
El gobernador del canje
El rey absoluto del apriete gastronómico y, ahora, de cualquier rubro comercial.
El chabón no busca acoplarse al trabajo ni aportar contenido relevante; su única meta en la vida parece ser no pagar un solo peso. Mientras le exige a los comercios mendocinos que lo alimenten y/o le den cosas a cambio de tres historias pedorras, flashea carrera política y dice que quiere postularse para gobernador. Para ser sinceros, se nos salió el mate por la nariz cuando lo escuchamos.
Lo más insólito no es que no tenga un solo conocimiento de gestión, sino que la gente aplauda a una persona que tiene que ponerle un gps a sus neuronas para que se encuentren y hagan sinapsis.
Se maneja como el orto, cuenta lo que le parece pero ahhh, andá a dejarle una crítica. Ponés un comentario y … tuki, te clava 8 videos denunciando amenazas (que nunca demuestra), habla de envidia (si nos leés, te sugerimos que pongas el tema de Las Culisueltas para hacerlo más interesante) y exige un trato especial porque es uno de los «influencer de turismo más importante de Mendoza. ( Nosotros pensamos que hay que bautizarlo como el Marley Menduco)
Si ya lo sacaron, podemos pasar al siguiente.
Del humor al shadowban
Arrancó como el pibe simpático de los videos de humor que hacía reír a medio Gran Mendoza, pero el personaje se le cayó de golpe.
Se comió la funada más masiva de la provincia por denuncias y hoy vaga por el limbo del shadowban en Instagram y TikTok: sigue ahí, pero borrado por el algoritmo y por la condena social de la que no se vuelve… pero él jura que sí y ¿quienes somos nosotros para decir lo contrario?
Lo que sí podemos decir es que tiene como una especie de corte de aplaudidores que festejan cualquier pelotudez que suba. Es como un Ricky Fort del subdesarrollo con tapado de peluche que se le hacen bolitas si lo lavás muchas veces.
Igual hay que reconocerle algo: sobrevivir a semejante funa y seguir convencido de que el problema son todos los demás requiere una autoestima que nos resulta un poquito rara de comprender. Pero bueno, si hay algún psicólogo en la sala sabrá comprenderlo.
Las reinas del bardo
Si hablamos de toxicidad, estas dos se llevan el premio: tienen la dulzura de una patada en los ovarios y son «más malas que una yarará» dirían nuestras abuelas.
Su fórmula es simple: provocan, manguean canjes como aristócratas de la vianda y viven del quilombo para rascar reproducciones. Lo más loco es que juntaron un séquito de gente grande que las festeja como si fueran referentes.
Se pelearon con medio Mendoza y están re agarradas entre ellas, pero igual siguen subiendo contenido juntas porque el canje factura.
Una intenta ir por el lado “carismático” haciendo videos con la hija, aunque el carisma está en piloto y la gracia es como la identidad de quienes estamos detrás de esta nota: inexistente. La otra, la morocha, es directamente el motor del bardo: va al frente, contesta con la agresión de Bombita Rodriguez y la gente la sigue solo por el morbo de ver a quién va a bardear hoy. Básicamente tiene una relación simbiótica con el conflicto. ( Recomendamos que escuche el verso de la Bersuit » hay una especie de simbiosis, lo dijo mi psicóloga, haría bien a la terapia alejarme un tiempo, unos 70 años»)
Y por último, el pibe del pelo azul
Y en el último lugar, y no menos rasca, tenemos al pibe de pelo azul.
Arrancó con una propuesta que pintaba simpática: recorría lugares de Mendoza haciendo preguntas al paso y regalando plata a quien respondiera bien.
Pero la búsqueda desesperada de clics lo llevó por el camino más nefasto. Últimamente, su contenido se basa casi exclusivamente en buscar a personas indigentes o en extrema vulnerabilidad para exponerlas en cámara. Genera millones de visualizaciones a costa de situaciones dramáticas.
No estamos en contra de que se muestre a la gente, de que se cuenten historias de la calle ni de poner frente a una cámara una realidad que existe y que muchas veces preferimos no mirar. El problema aparece cuando la desgracia deja de ser una realidad que se muestra y pasa a ser un recurso para fabricar contenido.
Claramente a este chabón la conciencia se le quedó bugeada y tiene la sensibilidad de la jeta de la Sabrina Sabrok.
En fin, podemos seguir pero antes queremos sacarnos la duda de si adivinaron quién es quién.
Y ya que llegaste hasta acá: ¿a quién agregarías para la segunda expedición?
Te leemos.
Atte. Sindicato de Investigadores de Cosas Que a Nadie Le Importan.
2 comentarios en “Fauna influencer: ejemplares mendocinos en su hábitat natural”
El de los canjes, no solo aprieta por canje. Aprieta el churro con las nalgas.
No sé quién es quién pero banco a este sindicato ?