El mismo día

Coincidir en el mismo día no nos destina, pero hace que te vea diferente.

Hay coincidencias que parecen pequeñas hasta que alguien llega y les cambia el significado.

Nacimos el mismo día.Y quizás por eso siempre hubo algo curioso en compartir una fecha que, desde antes de conocernos, ya era nuestra.

Pero lo verdaderamente especial no está en la casualidad.

Está en lo que vino después cuando descubrimos todas esas pequeñas coincidencias que hacen que dos personas se sientan un poco más cerca: una canción de los Beatles que suena y sabemos que los dos vamos a disfrutar, las ganas de viajar y perdernos juntos en algún lugar, esos ideales que compartimos y que nos hacen mirar el mundo desde lugares parecidos, y hasta el ritual sencillo de unos mates que, sin necesitar demasiado, pueden convertirse en un momento nuestro. Quizás el amor también tenga algo de eso: encontrar a alguien con quien compartir no solamente los grandes sueños, sino también una cantidad de pequeñas cosas que, juntas, terminan haciendo que te sienta mi hogar.

Una conversación cualquiera, una mirada, una risa que aparece sin buscarla. En esos momentos sencillos que, sin hacer ruido, terminan siendo los que uno más recuerda.Y quizás eso sea lo que más me gusta de nosotros: que nuestra historia no necesita parecerse a ninguna otra.Tiene sus vueltas, sus momentos, sus contradicciones, sus días fáciles y sus días que cuestan un poco más.Pero sigue siendo nuestra.

Me gusta pensar que, entre tantas personas, tantos caminos y tantas casualidades posibles, la vida hizo que dos de esos caminos se cruzaran.No sé si haber nacido el mismo día fue una señal.Probablemente no…Pero sí sé que encontrarte fue una de esas casualidades que, con el tiempo, dejaron de parecer casualidad.

Feliz cumpleaños, amor.Qué loco que, entre tantos días posibles, nos haya tocado justamente el mismo.

COMPARTIR

2 comentarios en “El mismo día”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *