CUANDO LA ENSALADA Y LA CLOACA SE CRUZAN

Los derrames cloacales de Los Corralitos no terminan donde desaparece el olor. El agua viaja, por canales y napas, y convierte un problema urbano en uno agronómico, ambiental y sanitario.

Hay cosas que jamás imaginé que iba a tener que explicar como ingeniero agrónomo. Por ejemplo, que el agua para regar verduras debería parecerse bastante más a agua que a una cloaca. Parece una obviedad, pero acá estamos.

Mientras medio Mendoza discute si el tomate está caro o si para hacer una ensalada ya conviene sacar un crédito UVA, en Los Corralitos hace meses que los vecinos denuncian derrames cloacales, malos olores, canales comprometidos y agua que termina exactamente donde nunca debería terminar.

Ahí aparece una pregunta bastante incómoda: si el agua está contaminada, ¿qué pasa con la tierra? La respuesta corta es que el suelo tiene memoria. Todo lo que recibe deja una huella. Filtra, retiene, transforma y degrada contaminantes, pero no hace magia. No tiene un botón que diga «Borrar historial«. Mucho menos uno que diga «Convertir caca en agua mineral«.

Cuando los líquidos cloacales llegan a un canal de riego o infiltran hacia las napas, el problema deja de ser solamente un mal olor. Pasa a ser agronómico, ambiental y sanitario. Porque el agua no desaparece… Viaja.

Se infiltra, alimenta las napas, entra en acequias, recorre kilómetros y termina regando fincas que producen buena parte de las verduras que después llegan a nuestra mesa. La naturaleza tiene una costumbre bastante molesta para algunos funcionarios: conecta todo. No existen los derrames aislados. Lo que ocurre aguas arriba siempre encuentra la manera de aparecer aguas abajo.

Por eso, cuando alguien dice que «es un problema de los vecinos de Los Corralitos«, en realidad está mirando el mapa al revés. Es un problema de cualquiera que después se siente a comer una ensalada… Y antes de que aparezca el doctor honoris causa de la Universidad Nacional de Facebook diciendo que «el suelo depura todo«, conviene aclarar algo… Sí, el suelo posee una enorme capacidad para degradar contaminantes. Es uno de los mejores filtros naturales que existen. Pero tiene un límite. Una cosa es una filtración ocasional; otra muy distinta es usar un canal de riego como si fuera una sucursal del baño de la terminal.

La agronomía trabaja para producir alimentos inocuos. No para ver si la lechuga aprueba un tratamiento terciario de efluentes ni para desarrollar el primer zapallito con certificación cloacal.

Mi consejo es simple. Cada vez que se rompe un caño cloacal, el problema no termina donde empieza el olor. Recién ahí empieza el viaje. Y ese viaje puede atravesar suelos, napas, canales y cultivos antes de terminar en el plato de alguien que jamás escuchó hablar de Los Corralitos. Porque la naturaleza no entiende de jurisdicciones, de competencias municipales ni de comunicados de prensa. El agua siempre encuentra su camino… La responsabilidad, por lo visto, todavía lo está buscando.

Ing. Agr. Don Brote

NOTA AUSPICIADA POR:

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8 comentarios en “CUANDO LA ENSALADA Y LA CLOACA SE CRUZAN”

    1. ¡Tal cual! Ese es uno de los problemas más preocupantes. Las aguas cloacales contienen materia orgánica, pero de ninguna manera pueden considerarse un abono seguro. Confundir una cosa con la otra es ignorar los riesgos sanitarios y ambientales que conllevan. Gracias por sumarte al debate.

  1. Y como siempre los responsables se lavan las manos (ahh la ironía), y el resto? Bien, ignorando que la ensalada fue regada con residuos cloacales. Buena nota!

    1. ¡Gracias! Me alegra que se haya entendido la ironía. Al final, el problema no es solo el derrame, sino la costumbre de naturalizarlo hasta que deja de ser noticia. Y mientras tanto, el agua sigue su camino… y también sus consecuencias.

    1. Muchas gracias, Adrián. La idea era justamente esa: explicar un tema serio con un lenguaje accesible y una cuota de humor, porque a veces así el mensaje llega un poco más lejos. ¡Gracias por leer y comentar!

  2. aaaa…. pero tenemos el iscamen para controlar la mosca del mediterraneo y poder vender manzanas a EEUU y UE… me gustaria saber que dirían si se enteran que fueron regadas con mierda cuyana… claramente el problema no es la mosca ni la caca, sino el negocio y los intereses que lo rodean

    1. Gracias por el aporte. Es cierto que somos muy exigentes y está bien que así sea con los controles fitosanitarios para acceder a mercados internacionales. Justamente por eso también deberíamos ser igual de rigurosos con la calidad del agua que termina en nuestros sistemas productivos. Son problemas distintos, pero ambos impactan en la seguridad alimentaria y en la imagen de nuestra producción.

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