Yo sé que cuando estés leyendo esto, Charly ya habrá cumplido 75 años. Yo ya habre cumplido 45 años.
No te quiero contar quién es Charly, como músico ni como persona. No te voy a decir cuál es su nombre real, ni su fecha de nacimiento, dónde y cómo nació. Hoy, simplemente te voy a contar lo que fue y es para mí.
Es un intento de escribir desde el egoísmo de hablar de mí mismo, y lo que significa Charly Garcia, y la música en mi vida, y posiblemente en la tuya. Pero antes, te tengo que invitar a que hagas algo. Poné, en tu celular, en donde estes un tema de Charly. El que quieras, el que te guste, el que te conmueva.
Espero en el mientras yo mismo elijo el tema, que vos elijas el tuyo. Yo elegí “inconsciente colectivo”.
Nací en el `81. Como te spoileé, tengo 45 años. Charly ya estaba con su música, mi papá escuchaba tango y folklore y criticaba mi elección sobre el rock nacional, según él una guitarra eléctrica era casi un pecado, los gritos eran que no sabían ni siquiera cantar. Hablaba de música clásica, aunque no escuchara música clásica.
A mí no me importaba, ya había escuchado “Clics Modernos”. Aún no entendía, con 7 u 8 años, la letra de “Los Dinosaurios”, pero algo ya me generaba. Un piano que te va llevando, y tal vez una de las mejores voces de Charly en ese tema.
Es tanta melodía, pero tanta, que no puedo entender que exista. Si la perfección existiese, esa melodía seria su definición. Pero mi papá no lo entendía, él veía al tipo de las noticias con sus excesos, no escuchaba ese piano. Se nublaba pensando en las noticias. El ser humano está lleno de preconceptos y prejuicios, diría Charly.
Mi hijo tiene 10 años y escucha a Charly. Es decir, entre mi niño y este niño que es mi hijo, pasaron 35 años. Y ahí está Charly, de nuevo, en él como estuvo conmigo. Pero a diferencia de mi papá, yo siento la emoción de que algo le dejamos. Él lo escucho con su mamá en el auto, y de ahí que tuvo la inquietud de saber quién era Charly, de su música, de conmoverse con “Rezo por vos” o “Confesiones de invierno”. Del ritmo del “Rap de las Hormigas”. Escucha “Inconsciente colectivo” y, verlo sensibilizado, es tal vez la imagen de la perfección.
El otro día, en una cena, estábamos hablando de Charly mi esposa y mis dos hijos. Al mayor también le gusta Charly, pero desde un lugar mas pragmático. El mas chico trata de llegar a conocer a Charly, pregunta o busca información sobre su música o sobre él. Tanto mi esposa como yo, le vamos contando lo que sabemos o recomendando temas. Yo le recomendé “Confesiones de invierno”, que en lo personal me toca algunas fibras intimas y, posiblemente a quienes de alguna manera tuvimos esos momentos bajos, nos toca en ese lado.
Si tuviese que decirle qué disco debería acompañarlo toda su vida, mi opinión es Tango 4. García y Aznar con un toque de Cerati. Es un disco extremadamente bueno. “Vampiro” es una manera de mostrar las adicciones de manera ¡tan poética!
Me prometí no hablar de sus temas específicamente, o de sus discos, pero es tan grande Charly, que fracaso sistemáticamente.
Lo importante es lo que representa. Para mí siempre fue un tipo generoso, dió a luz a Fito, estuvo con Spinetta, con Aznar, con Lebón, con Pappo (busquen “Desconfió” con Charly y Botafogo y verán blues en estado puro) y tal vez su amor mas puro, Mercedes Sosa. No lo vi nunca como un tipo egoísta que se encerró en sí mismo; sino que es un tipo que entiende el arte y la música como un fin para darle sueños a las personas.
Charly definía a Mercedes Sosa como artista, y su entrevista con Lanata es posiblemente, en ese tramo, su mayor declaración sobre lo que es ser un artista según él. Yo esa entrevista recuerdo haberla visto, y sigo viéndola, porque eran dos tipos inteligentes, y Charly, posiblemente sin que nos diéramos cuenta, hace una declaración de principios única: «Nunca me traicioné».
Yo le creo, creo que siempre hizo lo que sintió. Desde cantar “Los dinosaurios” en el `82 en el estadio de Ferro (aún en dictadura), o “Encuentro con el diablo” en presencia de un presidente riojano. Su forma de ver la música como un sueño en medio de la pesadilla. Rock puro.
En Mendoza tenemos ese hecho sobrenatural de Charly saltando a una pileta desde un noveno piso. Esa parte del personaje, ese hito que se convierte en mito. Tan Charly y tan de Mendoza también. Tan nuestro y de nuestros hijos.
Charly es, en la música, una maquina de viajar en el tiempo. De recordar lo que fue, lo que sentí y, hoy verlo en mi hijo es, tal vez, simplemente belleza.
Que nuestros hijos conserven su indómita luz y que amen la libertad en su inconsciente colectivo es el mayor deseo que nos deja.
Feliz cumpleaños atrasado Charly. Rezo por vos.