La Mentira de Evangelion

Parches de guion, fan service descarado y cruces puestas 'porque quedaban bien'.

Existe un mito sostenido con uñas y dientes por una tribu muy particular: la que necesita que una obra sea confusa para convencerse de que es profunda. En el mundo del anime, esa catedral de la falsa complejidad se llama Neon Genesis Evangelion.

Nos vendieron durante tres décadas que estábamos ante la cumbre absoluta de la animación japonesa, un tratado filosófico e introspectivo reservado solo para mentes despiertas. Pero si le sacás el envoltorio de la nostalgia y la pedantería, la realidad es bastante más ordinaria.

Evangelion es, en el fondo, una historia con serios problemas de guion que se va desmoronando a medida que avanza.

Gran parte de sus «giros geniales» no son más que parches sobre la marcha: la trama de los clones que usan para Rei, las conspiraciones difusas de SEELE o el enredo con la madre de Ritsuko y Gendo son giros metidos a presión para estirar el misterio.

¿Y la famosa e «intensa» simbología judeocristiana? La propia gente de Gainax admitió en su momento que pusieron cruces gigantes y nombres bíblicos simplemente porque «quedaba vistoso y genial», no porque hubiera un trasfondo teológico real.

A eso sumale la incoherencia de tono. Mientras pretende venderte un drama psicológico maduro e hiperprofundo, te encaja sin ningún tipo de pudor el fan service más burdo e innecesario, hipersexualizando adolescentes de catorce años en situaciones ridículas.

Cuando la producción colapsó, se quedaron sin presupuesto y el autor no sabía cómo cerrar el nudo, nos tiraron dos episodios de diapositivas fijas y un final donde se produce el Tercer Impacto y chau, no hay mucha más ciencia. Sin embargo, el «grupi» promedio prefiere decirte con aire de superioridad que «es que no entendiste el final» antes que admitir que la serie se les fue de las manos.

Lo trágico es que, por endiosar este caos pretencioso, la masa deja de lado obras que sí tienen una precisión psicológica quirúrgica, un suspenso maduro y una solidez narrativa implacable de principio a fin, como Monster, Perfect Blue o Boogiepop Phantom.

Obras que te replantean cosas de verdad, sin necesidad de vendértelas con espejitos de colores. Pero claro, endiosar Evangelion forma parte de ese mismo kit cultural donde la gente busca aprobación rápida: es el equivalente en el anime a citar El Principito para sentirte un filósofo incomprendido o decir que René de Calle 13 es la cumbre de la poesía urbana.

No sos más inteligente por «entender» Evangelion; simplemente te compraste el buzón que la masa viene vendiendo hace treinta años.

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1 comentario en “La Mentira de Evangelion”

  1. Seguro para vos la cúspide del ánime es Naruto. Quizá el final es apresurado por lo que decís que se quedaron sin presupuesto, pero no podés negar que la animación, el estilo, y sobre todo la música son verdaderas obras de arte. Quizá no sea perfecta, porque ningún anime es perfecto, pero tiene cosas que la hacen única. ¿Se pueden corregir cosas? Si! Pero de ahí a que sea basura está lejos de serlo.

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