Enamorarse de una persona es la sensación más maravillosa del abanico de sentimientos que poseemos los seres humanos; nada se compara a eso… nada. Ni recibirse, ni ganarse la lotería, ni se contratado en el trabajo de tus sueños, ni siquiera tener un hijo. Estar enamorado y ser correspondido es el sentimiento supremo del hombre. Ese estadio en el cuál nada más te importa, en el que darías tu vida por la otra persona, en el que sos completamente feliz y te sentís entero y satisfecho, en que no te queres separar de la otra persona y, como diría Borges, “Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo”.
Y es tan sublime ese sentimiento, que no se puede forzar, que no se puede fabricar, que no se puede construir, sino que se tiene que dar de manera natural, ya sea de inmediato, como el amor a primera vista o progresivo, pero siempre natural. Yo no puedo “elegir” de quien enamorarme profundamente, sino que es algo que naturalmente pasa.
Pero esa naturalidad… ¿es permanente? O sea, ¿siempre estamos a merced de que suceda?, ¿nos puede pasar en cualquier momento y en cualquier lugar? Seguramente si, pero hay un tema de frecuencia que es absolutamente relevante. Creo que hay un punto de quiebre, y son los 40. Antes de los 35/40 esto puede pasar a menudo, ¿y porqué? Básicamente porque somos más ingenuos, más inocentes, estamos menos condicionados por el entorno social, cultural y económico, entonces el abanico de posibilidades es mayor, sumado a que tenemos más vida social, lo que acrecienta las chances. A diferencia de los sub 20/25, que lo único que les importa es la belleza física, entre los 20 y los 40 tenemos muchas condiciones, pero somos flexibles. Otro tema fundamental es que tenemos más tiempo disponible, por lo general tenemos trabajos más laxos o estamos estudiando, no tenemos hijos ni muchas preocupaciones, entonces podemos dedicarnos más al arte de la seducción y sobre todo el flirteo. En esos años, todo está dado para enamorarse.
¿Pero que pasa pasados los 40? Aquellas 3 características de los sub 40 se ven afectadas: nuestro nivel de tolerancia es menor y hemos perdido la capacidad de sorprendernos de cosas más sencillas, no salimos tanto como antes ni tampoco contamos con mucho tiempo para dedicarle a cuestiones románticas, ya sea por el trabajo, la familia o el cansancio físico. Ponemos menos requisitos al momento de buscar a alguien, pero esos pocos son inquebrantables. Al tener menos tiempo, apuramos la secuencia necesaria para que el amor florezca, entonces nos cansamos más rápido… se los digo en criollo: garchamos en la primera cita y ya no nos dan ganas de volver a vernos. Entonces el entusiasmo “dura lo que dura dura” para ambas partes, ya que se va de 0 a 100 en segundos y luego no hay mucho más que descubrir.
Como ya somos más grandes, entendemos que “los defectos” que vemos en el otro, difícilmente vayan a cambiar, entonces nos resignamos… Las “red flag” ya no son hipotéticas, sino que son tangibles y el desafío es saber si las vamos a tolerar.
Estamos cansados de hablar y de escuchar; hartos de contar nuevamente nuestra historia, los detalles, dar explicaciones de nuestros sentimientos, vivencias, anécdotas y situaciones vividas hace tantos años, como así también de escuchar mambos ajenos, datos, dimes y diretes cotidianos de una persona común. Ya el enorme porvenir de cosas por hablar te asfixia.
Y por último, ya contamos con mucha experiencia de vida, entonces no estamos para tolerar boludeces o para bancarnos cosas que no queremos, no estamos con ganas de ceder o soportar las mañas del otro, por lo que se complica mucho más las relaciones sanas a largo plazo por un lado y tenemos la mecha cortísima por el otro.
Y si a esto le sumamos el nefasto factor económico, las chances de reducen una barbaridad… no queremos que nos pasen a buscar en bondi, no queremos que nuestro amor sea cajero de un supermercado y mucho menos que viva con sus viejos o que su cita sea un panchito en la terminal. El factor “admiración”, tan hermoso y básico en la juventud, ligado a la belleza física, la simpatía, la habilidad deportiva, intelectual o social, se le suman un montón de requisitos que “ya debes cumplir” pasados los 40… y eso es tremendo y real.
¿Es imposible enamorarse perdidamente pasados los 40? No… ¿es difícil? Si… para mi, muy, ¿y para vos? Antes de leerlos en los comentarios, les dejo algunas opiniones y anécdotas al respecto.
“Opino que tener cita con pibes más 35 es que son súper cómodos , cada vez vienen con menos ganas como que están de vuelta, entonces no se esfuerzan ni un poco te invitan a su casa a tomar un vino y que pase lo que tiene que pasar, después se desaparecen y no entendes que pasó? Si hice algo mal ??? Pero en realidad es que no quieren compromiso, quizás xq ya se enamoraron? O ya tienen hijos ??? O no tienen ganas de volver a empezar y buscan algo pasajero”
Antonela
“Factor fundamental son las apps de citas y la tolerancia. Con Tinder la oferta de personas es inagotable entonces salgo con uno/a/e/@ y no me gustó y al día siguiente puedo estar saliendo con alguien más. Fíjate que posiblemente todos coincidimos en la paja de tener que contar tu historia otra vez, conocer y adaptarse a nuevas mañas del otro y el otro a las mías. Y con tanta oferta en la mínima que no te gusta: next. Salir de pesca al boliche no existe, nadie va hoy a conocer gente al baile. Todo queda limitado al plano de las apps y lo virtual.”
Pablo
“El perno es tener que contar xq estas soltero a esta edad, es como cambiar de psicóloga después de 10 años.
Alta paja contar todo.”
Marcos
“Es que, Que paja empezar por ahí: Basta del «hablame de vos» hay que encarar de otra manera. Sin caer en la queja de lo que fue o lo que no fue. La paja más paja es hacerle de psicólogo gratis al otro/a/e/x. La última vez que conocí a alguien (+35 los dos) fue virtual, hermoso, trascendental, dos meses inefables.Hasta que nos vimos la cara. Chau picho. Te volves más quisquilloso/a en los detalles.
Dale! A estas alturas uno piensa que lo superficial no importa peeeeeeeero vienen más exigencias con los años. Parece”
Julieta
“Y cuando sos +50 es más pragmatico. No se pierde tiempo. Se gustan, salen, no pasa lo que se espera, chau. Next.
Nada de vueltas.”
David
“Post 35/40: apps de citas para garche. Del resto no hice mucho, casi 5 años en relación de “estamos juntos y cada quien puede hacer la suya” y fue la mejor fórmula que encontré. Igual lo de hacer la mía no cuenta porque soy una paja para entablar conversaciones y, además, nadie me parece interesante asi que eso. Vieja, infumable y cansada ah”
Mariana
“Lo que vi que esta en tendencia son tinder face to face distintos bares donde vas y te dan tipo una hoja y anotas instagram y si el pibe/piba es un si o no”
Agustina
“No me gustan las presentaciones así que conozco gente en entornos conocidos: club, cumpleaños o juntadas de amigos, gym, facultad, inglés, política, etc. y como son espacios compartidos y con visita frecuente, la salida viene cuando ya te conociste y es evidente que ambos queremos vernos en otro entorno. Del encuentro común, pasas al chat, del chat al nuevo encuentro común y después de un par de semanas, salida.”
Gabriela
1 comentario en “La paja de conocer a alguien después de los 40”
Esa calidad de mi estimado amigo Dr. Bomur sigue intacta.
Te mando un beso en el poto