Una salida no te hace mala madre: el valor de desconectar con amigas

Hay un valor adicional en tomarse un respiro de la maternidad reconectando con amigas

Maternidad, amigas y un ratito para nosotras. ¿Qué cosa, no?

Los días antes suelen ser estresantes combinando los horarios de trabajo, de alguien que se quede con los chicos, manifestando que los chicos no se enfermen, dejando la comida lista, dejándolos bañados y con algún entretenimiento o golosina para poder ir a prepararse con las amigas. Y lo mas importante juntar dinero sin culpa para poder pagar la movilidad de dicha salida.

  • Arreglarnos juntas: Volver a compartir ese ritual de maquillarnos, (les juro que tenía vencido el rimel de tanto que no lo usaba) elegir la ropa y tomarse un tiempo propio sin apuros.
  • Desconectar para reconectar: Dejar a los chicos organizados con el baño, la cena y una buena para liberarse por unas horas de la rutina, la comida, la escuela y las responsabilidades del hogar.
  • Disfrutar sin expectativas ni culpas: Salir simplemente a divertirse, cantar los temas de reggaetón viejito, sociabilizar y festejar la amistad. Recordar que tomarse un respiro para despejar la mente no nos hace malas madres; todas necesitamos nuestro propio espacio.
  • El juzgamiento entre mujeres: A veces las miradas más duras vienen de nuestras propias pares. Al preguntar si salen a bailar o se toman un tiempo para ellas, muchas responden con un «No, si yo soy mamá». Ser madre no anula las ganas de divertirse, vestirse bien y sentirse linda. Dejar por unas horas la ropa manchada por la comida de los chicos, ponerse un buen outfit, maquillarse y recordar que el rol de madre no exige olvidarse de una misma como mujer.
  • Volver a la rutina renovadas: Regresar al rol de mamás con la energía cargada después de habernos regalado ese ratito para nosotras.

Nota de la autora: mi consejo real es agendar la salida (una vez cada dos meses). Ya sea un boliche, un cine o un cafecito con amigas, es clave tomarse ese espacio.
Volver llena de chismecitos y alegría es esencial, porque la salud mental de la mamá beneficia directamente el desarrollo y bienestar de los hijos.

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