- Recuperación bolichera: las 4 horas que implican salir a bailar al típico boliche que arranca a las 2 de la mañana y termina a las 6 y dártela en la pera, precisan de por lo menos 3 días de recuperación. Si la joda es el viernes, te recuperas el lunes.
- Lejos quedaron esas maratones sexuales de 3 o 4 carreras es una noche, ahora es un picadito rápido y a dormir.
- Te acuestes a la hora que te acuestes, es inevitable que te levantes temprano, por más que no quieras. Cansado, pero temprano, arruinado, pero temprano, con ganas de matarte, pero temprano.
- Tenes que precalentar para hacer cualquier cosa, ya sea deporte, jardinería, ponerla o simplemente salir de tu casa. Si no aceitas la osamenta, es lesión fija.
- Aunque sabes que ir al gym es una porquería te obligas a hacerlo, solamente para intentar mantenerte en forma, generar algo de músculo y no ser un cadáver a los 60.
- Hay muchas salidas que preferís que se caigan, en lo más íntimo de tu mente gozas y agradeces que aquel plan se haya frustrado.
- Se te jubilan o mueren los ídolos, aquellos personajes con los que creciste, que te formaron o que soñaste ser algún día, se van muriendo o retirando.
- Podes tener un corte canchero, todo el brazo tatuado, estar vestido con toda la onda… sin embargo los pibes te tratan de usted. Pendejos imberbes hijos de puta.
- Todo te cae pesado… y no estamos hablando de un chinchulín frito en aceite quemado, ¡sino que amigo te cae pesada hasta la lechuga! Cualquier mínimo exceso, la panza paga los platos rotos.
- Te empiezan a gustar cosas viejas: autos viejos, motos viejas, electrodomésticos viejos. Aunque no seas fan de lo retro, hay algo en ese pasado que es tuyo y te llama.
- Te dormís en las juntadas, sobre todo si son entre semanas. A partir de las 12 los párpados te pesan y la pasas mal.
- A los 15 tenes 1000 amigos, a los 30, 100 y cuando superaste los 40, pasaste el filtro y te quedan sólo con los que realmente queres estar. ¿Unos 10?
- La mayoría del tiempo manejas despacio y con precaución. En el pasado muy lejano quedaron los escapes, pasar el auto de vueltas y gastar cubiertas a altas velocidades.
- Vos que eras un águila blanca que podía distinguir una aguja en un pajar, hoy o no ves de cerca, o no ves de lejos, o no ves nada, aunque te resistas a usar anteojos.
- Por más fan que seas de la música, le decís no a los recitales sin butaca. ¿Pogo, mosh, slam? ¿Qué es esa creación del diablo?
- Cualquier plan que implique atardecer te cae bien, sobre todo si termina antes de la 1.
- Es un planazo hacer cosas con tus hijos o sobrinos.
- Preferís viajar solo o en número reducido de gente. Tu espectro de tolerancia ante otras personas se reduce al mínimo en tus días de vacaciones.
- Evitas a toda cosa las salidas entre semana, el “codito” del miércoles te parece nefasto, la “birrita” del jueves es un suplicio, ni hablar del “fulbito” de los martes… la muerte.
- Tu grupo se dividió en 2: los separados y los casados. Los separados han vuelto a tener 20, mientras que los casados comparten problemática marital, paternal y económica.
- Ves pelis en etapas, porque es fija que te dormís en una peli de más de 1 hora.
- Te ha empezado a gustar la Pepsi Black… insólito.
- La música “de moda” te parece un espanto, vivís haciendo comparaciones con la música de tu época, así como hacía tu viejo con vos o tu abuelo con tu papá.
- Te das cuenta de todo el peso que tenía la cultura con la que te formaste, comenzas a revalorizarla, redescubrirla y admirarla. Todo lo viejo te parece maravilloso.
- ¿Qué es este extraño dolor que siento? Si… ahora te duelen los huesos, las rodillas y aparecen las “mala fuerza” y días de dolor de cintura. Son las sorpresitas de la vida post 40.
- Comenzas a tomar pastillas y no solamente de las divertidas, ahora las hay para dormir, para los dolores, para la ansiedad, para subir, para bajar… ¡hasta para dejar de tomar pastillas!
- Te comienzan a preocupar las enfermedades. Antes un dolor de panza era solo eso, ahora ya pensas que puede ser un cáncer, una gastritis o sida.
- Vos que eras Tarzán ahora te da vértigo subirte a una silla para cambiar un foco, ni hablar de treparte un árbol o subirte al techo.
- Por más que salgas con frecuencia, perdes swing. Ya no solo moves las manitos al ritmo de la música (eso pasa post 30), sino que además ya comenzas a parecerte una marioneta patética en lo que al baile respecta.
- Del Fernet cabezón 70/30 de los 20, pasaste al 80/20 de los 30… y ahora llega el 90/10 de los 40 y con Coca Zero.
- No soportas comer en otro lado que no sea una mesa con cubiertos… nada de comer parado o improvisando el asado en tabla sin ensaladas.
- Si haces las cuentas, conoces más cafés que bares.
- Te das cuenta que podes tener amigas/os sin la fijación de querer garcharlas/os a la más mínima duda. Descubrís lo copado que es tener una amigo del otro sexo.
- Si podes elegir, preferís vehículos eficientes en función de tamaño y consumo, a la facha o el estruendo.
- Tus viajes apuntan más a la cultura que a la playa.
- Has vuelto a cultivar el don de la lectura, lees más y preferís un libro al cel.
- Te das cuenta que nadie o casi nadie ama el trabajo que tiene, pero ahora le buscas la vuelta al laburo que odias para que por lo menos sea digerible.
- Por alguna extraña razón la ropa te dura más o quizás es tu cuerpo el que cambia menos. Así que ahí tenes en tu placar remeras de hace 5 años o camperas de hace 10.
- Sin motivo alguno, ahora disfrutas contemplar. Te has encontrado mirando la nada en silencio muchas más veces que antes.
- Te alejas del fanatismo, entendiendo que el cambio es el progreso y que todo es relativo.
¿Y vos cuarentón/a? ¿Cuántas de estas cumpliste? ¿Cuáles más te tocan vivir?
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