Fútbol radioactivo
Vasili Trofimovich esperaba ansioso en su despacho desde hacía varios minutos, cuando finalmente golpearon la puerta y el rostro blanco y sonrojado de Anatoliy Shepel, ex goleador del Dinamo de Kiev y del Dínamo de Moscú, se asomó pidiendo permiso para entrar. Vasili se sonrió al verlo, mientras se rascaba su oscuro bigote negro, y le explicó detalladamente cuáles eran sus objetivos para el Stroitel, un modesto equipo de la ciudad de Pripyat, a 15 kilómetros de Chernobyl, con jugadores que además, trabajaban en la central nuclear.



















