10 motivos por lo que me da orgullo escribir en el Mendolotudo
Sara Berlin nos deja una réplica a la nota sobre «10 motivos por las que me da Asco el Mendolotudo», ¿vos de qué lado de la grieta te encontras?
Sara Berlin nos deja una réplica a la nota sobre «10 motivos por las que me da Asco el Mendolotudo», ¿vos de qué lado de la grieta te encontras?
Sara Berlin nos apunta los consejos más bizarros que le dieron o dio alguna vez para conseguir pareja. No garantiza que ninguno funcione, pero supone que no se pierde nada con probar.
Sara Berlin nos deja un abanico de experiencias y sensaciones vividas en aviones y aeropuertos, lógicamente antes de la pandemia. Subite, sentate, callate y disfrutá.
Sara Berlín nos cuenta su propia experiencia en una candidatura a reina de la vendimia. Impresionante relato desde adentro.
Llega la segunda parte de esta crónica sobre el día del estudiante, en esta ocasión Sara nos cuenta sobre un accidente saliendo de los boliches de Chacras, que no tuvo más consecuencias que sus conclusiones sobre estar internada.
Sara Berlín y otra de sus maravillosas crónicas: en esta nos cuenta sobre un día del estudiante de sus tiernos 17 años, escapándose con un noviecito a escondidas a un campamento.
Están instalando estrategias de control de la ciudadanía que restringen de manera insólita las libertades, ¿hasta qué punto la cuarentena dejó de ser un tema de salud para convertirse en un asunto político? Sara Berlín y una crónica para reflexionar y debatir.
Hay gente que odia el día de su cumpleaños, de hecho intentan que nadie sepa la fecha (sí, existen, lo juro, he conocido varios). También hay gente pasa piola y sale a tomar algo con los amigos y sopla las velitas en la oficina, tranqui. Y luego, estamos los que tiramos la casa por la ventana.
Sara Berlín nos deja otra de sus historias de desamor, en esta ocasión se engancha con un personaje muy pero muy particular, el que, además de sexy y alto, cree en cuestiones poco académicas y de dudosa rigurosidad científica.
Sergio vivía lejos y trabajaba de conserje nocturno en un hostel, así que la vida, el aire y la alegría pasaban por el MSN. La literatura y la música atravesaban ese chat ya desaparecido (y los zumbidos, y las canciones descargadas en ARES). Serrat, Serrano y Silvio viajaban de ida y vuelta por la bancha ancha que todavía no era tan ancha, y traía demasiados virus.
Sara Berlin nos deja una increíble crónica de lo que fue el estallido social en Chile, pero no como una opinologa más, sino como una participante de tan digno movimiento humano.
Sara Berlín no nos deja otra de sus «crónicas de amor a la mendocina», sino que nos cuenta sobre la verdadera historia de Sara, nombre que le puso a su personaje en El Mendo.
Hay combinaciones peligrosas. Como barras libres, teléfonos con batería y corazones rotos. O Diego Maradona y los testsantidopping. O Donald Trump y el Coronavirus. O la ensalada de tomates y la pileta a la siesta, según mi abuela. O Sara Berlín soltera y París. Porque si esta chica se enamora hasta en el 104, la torre Eiffel de fondo se convierte es un imperativo categórico. Y la ciudad lo sabe.
Sara nos deja otra de sus atrapantes crónicas… ¿de amor? a la mendocina, en esta ocasión la historia de un yuppie suizo con un pequeño problemita oculto.
La romántica empedernida Sara Berlin comparte sus experiencias en Tinder, para socorrer a todos aquellos desdichados a quienes les agarró la cuarentena obligatoria sin un cuerpo amigo que les caliente la cama.
Sara Berlín llega por primera vez con una anti-crónica, donde explora las historias que no fueron, pero que nos siguen carcomiendo la cabeza años después…
La romántica incurable de Sara Berlin vuelve con sus crónicas, en esta oportunidad nos cuenta sobre un indio de Punjab conocido en un viaje a Palenque.
Sara Berlin nos cuenta con su primer «nota oficial» como miembro del staff su experiencia para salir de una relación tóxica con un escritor e intentar «volver al ruedo» de la manera más digna.
La romántica empedernida Sara Berlín vuelve con otra de sus «crónicas» de amor a la mendocina, esta vez nos cuenta sobre un romance tóxico en México.
Nuestros primeros amores aparecen entre los 12 y los 15 años… y ellos son perfectos, inmaculados, únicos. He aquí la primer historia de amor de una lectora.