Maipú tiene olivos, viñas, ciruelos, almendros y un no sé qué. Es un departamento más de Mendoza, pero a diferencia de casi todos, tiene al maipucino.
El maipucino es como un sanrafaelino, pero del Gran Mendoza. Es más maipucino que mendocino. Tiene orgullo por lo propio, porque de la tierra salen sus frutos y con sus manos, el trabajo que lo identifica. El maipucino nace, vive y muere en Maipú. Se casa con maipucinos. Come en Maipú y pasea por Maipú. El centro es el punto de encuentro, nos cruzamos con docenas de conocidos, tomamos café siempre en el mismo lugar y somos amigos de cualquiera.
Yo no soy maipucino. Pero me casé con una maipucina, que es lo equivalente a tener las puertas del cielo abiertas. Eso es Maipú, en esencia.
Con un grupo de amigos comemos siempre en Maipú. Tomamos café en Maipú. Yo voy desde Coquimbito hasta la plaza a buscar a mis hijos del colegio, que van a Maipú.
Pero en ese trecho veo algo que no es tan maipucino. Desidia. Calles destrozadas. Si mirás las casas, todo parece tranquilo. No estamos en Bagdad. Pero si mirás las calles, las acequias, algunos árboles, podés confundirte fácilmente.
¿Y el plan de asfalto más ambicioso de Mendoza del 2025? Tirar asfalto sobre asfalto que no estaba malo parece redundante. O más barato que asfaltar en serio. Debe estar lindo ahí. Las zonas rurales, mientras tanto, siguen abandonadas: tierra, piedras y ahora, con este temporal, barro. Llueve sobre mojado.
«Quédense tranquilos», dijo Vialidad. «Quédense tranquilos», dijo el municipio. Pero sabemos que nadie va a mandar una motoniveladora. O no anda la máquina, o no está, o no hay quien la maneje.
Y están los barrios donde ya cobraron el asfalto. Pero no lo cobraron una vez, sino dos. Sí, el Municipio de Maipú conducido por Matías Stevanatto, cobró dos veces el asfalto a un barrio (por lo menos). Y no hay obra, nunca empezaron, no hay expediente siquiera. «Where is Wally?«. No, perdón: «Where is the money?» Como diría Charly García: por favor no hagas promesas sobre el bidet.
Usted los vio tapando agujeros. Carretilla, dos tipos con pala y compactación manual con herramental apropiado: la misma pala. Quince días después, vuelve el pozo rebelde, como si el asfalto se volara por el rozamiento. Y esto se repite cincuenta veces.
El loop del asfalto (asalto) en Maipú.
Loop que no es gratis, querido contribuyente.
Yo creo que es un complot del asfalto. Nunca vi que recorten la zona dañada, retiren escombros, compacten, coloquen asfalto y vuelvan a compactar. Ese simple procedimiento debe ser un invento de los macedonios, no aplicable en épocas modernas.
Fuiste a reclamar y te dijeron que no tienen fondos; que el gobierno nacional, que el provincial, que el FMI, no les pasa la plata. El famoso «hacemos lo que podemos, con lo que tenemos, cuando queremos». Que solo cambia en época electoral, cuando aparecen mágicamente los fondos que faltaban.
Las acequias y cloacas explotan ahora. Es culpa del «Súper Niño». No es culpa de que nunca hicieron las obras ni el mantenimiento, antes no con las nubes soplando la oreja. «Ahora lo estamos haciendo, vecino». Lo que están haciendo, permítanme decir, es como cagar en el bidet. Pero es solo una opinión.
Hicieron la Jerónimo Ruiz entre RP50 y Rodríguez Peña. Ahora la tenemos cortada, teníamos un tema con las cloacas. Quedó rota. Si lo pensamos bien, deberíamos haber hecho las cloacas antes y después el asfalto. Pero había elecciones y como decía algún prócer ideológico: «Las cloacas no se ven. El asfalto sí».
En Maipú nos gobierna la Reina Blanca
Por eso siento que nos gobierna la Reina Blanca. Ven la realidad a través de un espejo.
No hablemos de los empleados. En su gran mayoría son súper amables, súper empáticos. Ojalá el efecto contagio funcionara hacia arriba. No funciona. Hablando de funcionar, es tiempo de funcionarios. Y ahí el mundo de la Reina Blanca toma sentido.
Siempre con el: «Vecino/s» en la boca. Permítanme disentir: no somos vecinos. Vos sos un representante que debería administrar fondos con responsabilidad y con ciertos valores: honestidad, empatía, esfuerzo y vocación. Vocación por la gestión, no por las Amarok o el poder. No me digas vecino dándome falsa empatía.
Autopsias y biopsias de un departamento detonado
Explicar los incendios es como practicar una autopsia. Una vez que está muerto o herido, me explicás qué salió mal y que no tuviste responsabilidad. Parecen forenses. Queridos funcionarios, deberían hacer biopsias. Caminar la calle, diagnosticar, establecer prioridades y planificar.
Son reactivos, no proactivos. Se mueven por el mismo balazo que se pegan en los pies.
No quiero ser pájaro de mal agüero, pero con las lluvias del Súper Niño y los pozos, no sea cosa que alguien se mate en un accidente. Sería trágico. Pero lo peor es que sería evitable. Es pesado en la conciencia cuando la respuesta a «¿se podía evitar?» es SÍ.
Si quieren les dejo un pozo: Rodríguez Peña, en la puerta de la constructora emblema de Mendoza. Hashtag: no sean culiados.
La Reina Blanca primero sentía el dolor y luego veía el incidente. Acá les recomiendo que apliquen más ese concepto. Sientan el dolor antes del incidente.
A los funcionarios que se encargan de que funcione el municipio les pido: DEJEN DE HACER POLÍTICA. El político es otro, que debería ocuparse de conseguir fondos, de supervisarlos y de pedirles resultados. ¿Se entiende, Matías?
Después, si quieren fotos en los kioscos o comiendo empanadas, los felicito. Pero todo lo primero antecede en sus funciones. ¿Se entiende, Matías?
Están pensando a quién pasarle la posta y en qué cargo va a ser el próximo, y mientras tanto la Reina Blanca nos gobierna. El tiempo corre al revés.
Se los digo con el cariño máximo que tengo por Maipú. Por los maipucinos, dejen de boludear.
Ocúpense de las cosas. Dejen de comprar camioncitos para pasear, compren equipamiento serio: un equipo de bacheo, una motoniveladora, retroexcavadoras, minicargadores. Son más útiles que los camioncitos.
Hablen con sus funcionarios, que no prometan lo que no van a cumplir. Que no cobren por lo que no van a hacer y dejen de meter ordenanzas en la oscuridad. Lo sé, son pájaros de la noche que oímos cantar y nunca vemos, diría el Indio. Pero si quieren, caminen la calle, miren, tomen nota, pregunten. Usen menos la palabra diálogo y usen más el verbo hacer.
Posiblemente hasta les estoy dando un plan de intendencia: el maravilloso arte de diagnosticar, planificar y ejecutar.
Traten de no querer agarrarse a las piñas cuando les reclaman, somos grandes. Sobre todo usted, señor intendente. Les recuerdo que son representantes de sus «vecinos», no son la barra brava de La Lepra.
Como dice el eslogan: Maipú crece, pero que no sea para abajo con los pozos, o para arriba con la mierda y mugre brotando.
Es un buen momento para que refloten ese orgullo que alguna vez tuvieron. Y recuerden, eso que tanto les preocupa y llaman elecciones, yo lo llamo la máquina de picar boludos. Cuando pasa, siempre algún boludo pica. No sea cosa que los pique a ustedes.

1 comentario en “La Reina Blanca de Matías”
Qué buena imagen la de los pozos en las calles y el barro por todos lados como el «orgullo herido de los maipucinos».
Sin duda, Maipú ERA el mejor lugar para vivir.
Lamentable