Hola mis queridos lectores, cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que leyeron algo de mi autoría.
Ya que decidimos volver con el mendo, se me ocurrió que podría relatarles algo que me sucedió esta mañana y que da a que pensar. Cuando digo que da a que pensar me refiero también a la reflexión, en mi caso, lo sucedido me llevo a darme cuenta que tengo muy pero muy pocos amigos, pero losque tengo son los que vale la pena tener.
Para entrar en el contexto de esta nota, debo contarles de mi mejor amigo, a que se dedica y como es él como persona para que entiendan el chimichurri. Mi mejor amigo es empresario avícola, ha construído un imperio de su profesión lo cual le otorga un pasar económico de la san puta, algo que tiene sumamente merecido porque el naigón es bruto pa trabajar, pero bruto de ser el primero que llega y el último que se va, bruto de esos que esta en la oficina pero si tiene que ir a hacer milanesas, se calza el mameluco y arranca. Lo destacable de este amigo mío es que, teniendo lo que tiene, siendo quien es, el tipo maneja una humildad, una educación, un respeto, una honestidad y demás cualidades que, sinceramente, creo que es de otro planeta.
Para no hacerles el cuento largo, yo laburo terciarisadamente con él o para él, le hago la distribución de ciertos clientes y es aquí donde se pone linda la cuestión, con uno de esos cara de vergas de clientes. El naripia me chifla y me dice que le arrime tales productos a tal lugar, bue, lo de costumbre, llego al lugar (una carnicería piojenta del orto) me bajo con una caja de 20klg de pata muslo, entro y digo “ Buen día, como le va la gente? Permiso…”. Podés creer que el viejo viagrero del dueño estaba charlando con otro paloma ahí y el muy conchudo no me dijo ni hola, ni buen día, ni se corrió el culiadazo para que yo pudiese pasar con los pollos, tuve que dar la vuelta por el otro lado del mostrador ¡la reputaqueterremilparióhijodeputa! Y así se mantuvo en todas las cajas que le descargue ¡pero miralo vos a este viejo verga muerta! Las ganas de darle una cachetada a mano abierta como los payasos se apodearon de mí, pero me contuve, para no dejar mal a mi amigo.
A lo que voy es a lo siguiente, este viejo imbécil dueño de una carnicería del orto con dos tiras de costilla y un pan casero en un mostrador, tiene el ego y el orgullo y el tupé de ni siquiera decirte “buen día” y el otro que es dueño de un imperio, yo lo he llamado y le he dicho –naripia tengo que pasar por la oficina a dejarte tales papeles- y el loco me contesta – no culia comprate una coca d vidrio y esperame en la vereda, necesito salir un rato de acá- ese chabón ha comido un sanguche de mortadela con tortita y una coca de vidrio conmigo en la vereda sentados contra la pared y el mismo día por la noche viajó en primera clase a punta cana a pasar un finde largo. Por eso hace 36 años que somos amigos y nos va a llegar la huesuda en la misma forma. Pero a vos, viejo culo visitado de la carnicería te van a enterrar boca a bajo por si estas medio vivo, escarbés pa abajo nomás.
Chau, hasta la próxima.