Cortito y al pie: Los huevos

 

Los tan famosos huevos.
Esos que desde chiquito aprendes a acomodarte y rascarte.
Y después olerte la mano, en algunos casos.
Bueno, están ahi para usarlos.
Procreacion es la función primigenia que se desprendería de cualquier diccionario al buscar el significado de los mismos con su denominación oficial.
Pero no.
La función que te pido por favor que le otorgues es la de reconocer tenerlos y decirme las cosas de frente.
Si, soy mina.
Y me voy a enojar si no querés cogerme, si ya me cogiste y querés huir, si ya no me querés, si me mentiste y me enamoraste, si me ilusionaste y ahora querés rajar.
Me voy a enojar por todo.
Es mi naturaleza de Conchuda, de mina rompe bolas.
Lo digo con orgullo.
Te voy a putear, a gritar, a hacer la escena que más te guste de Atracción fatal.
Pero, por lo menos, vas a hacerle honor a lo que te cuelga entre las patas y no me vas a dejar con el interrogante en la puerta acerca de qué puta te pasó.
Qué puta nos pasó.
Todo con decirme la mágica y simple frase de: No te quise, no te quiero y jamás te querré.

15 comentarios en “Cortito y al pie: Los huevos”

  1. Que bien Mía! hacen falta mas hombre que te vayan de frente y te digan «Mira, yo no quiero compromisos pero quiero pasarla bien» y no endulzarte la oreja y cuando a el le parezca, dejarte como una chota. Mencantó la nota, corta y concisa.

  2. Es que poner huevos como sinónimo de valentía ya quedó desactualizado. Eso era para cuando de chiquitos los mandaban a la guerra, se mataban a piñas por un entredicho, eran los reyes de la casa por más inútiles y pelotudos que fueran. Esos tiempos gracias a Dios se han ido!

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