Haikus de cotillón
No interesa lo pequeño que parezca el comienzo.
«Lluvia de flores | Un cuervo busca en vano | su nido» Adrián Monetti y un nuevo cuento de su autoría.
El trato era así, el alquiler por una jornada de 24 horas valía lo suficiente para pagar un atado de Malrboro. Era un precio alto, muy alto, pero valía la pena valía cada puto centavo gastado.
No tengo sensación de añadir algo al mundo. ¿De dónde iría yo a tomar lo que añado, sino del mundo?
¿Quieres amar? Recita las letanías del amor y las palabras crearán el deseo ardiente de donde se imagina el mundo que brotan.
Cada uno en su oficio puede alabar a Dios… otra maravilla mágica de la mano de Adrián Monetti.
Nada es tan indecente que no se pueda decir a otra persona si se usan las palabras adecuadas para transmitirlo.
Desnudo, sobre un caballo desnudo bajo la lluvia torrencial. Adrián Monetti y otras de sus pequeñas escenas innecesarias.
«Al chirrido de los insectos sale la luna el jardín oscurece»…. otra maravilla literaria del Adrián Monetti.
El hombre es libre en el momento en que desea serlo… Adrián Monetti y un texto experimental.
«Todo el mundo está en la estufa, / Triste, amargao y sin garufa, / Melancólicox y cortao… / Al Mundo Le Falta Un Tornillo» Julio Sosa.
«Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó, pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.» otro manifiesto de la mano de Adrián Monetti.
Todos tenemos pelos en la nariz, o nariz en los pelos.
Ella es el ornamento de su sexo… Un relato erótico poco convencional de la mano de Adrián Monetti
Un blues se parece a un tango, un tango se parece a un blues; me da risa, me da pena…
Diríase que poseo mi propio sol, mi luna y mis estrellas; un pequeño mundo para mí solo… cuentos minúsculos por Adrian Monetti.
La única ética posible es hacer lo que uno quiere hacer… Adián Monetti nos cuenta mediante la fascinante historia de una foto y su autor, su opinión respecto a lo que se debe hacer.
La villanía que me enseñáis la pondré en práctica, y malo será que yo no sobrepase la instrucción que me habéis dado. «William Shakespeare»