Eterno Atardecer: «Cuerpo Gitano»
–¿Te acordás cuando fue la primera vez que sentiste algo… fuerte por alguien? –me dijo la Flaca mientras teñía de […]
–¿Te acordás cuando fue la primera vez que sentiste algo… fuerte por alguien? –me dijo la Flaca mientras teñía de […]
Las calles del pueblo costero lucían tal cual la época en que se trazaron, o al menos esa sensación me
– ¿Qué le cambiarías a tu vida si pudieras? – ¿Qué le cambiaría…? Eh, a ver… –me contestó sin quitarle
Empujo una puerta antigua de color rosado viejo que siempre está entreabierta, y paso…; camino por un pasillo al que
En un pueblo donde desinflarle la bicicleta al Padre Vicente, robarle mandarinas y quinotos del negocio a Doña Elvira, o
¨Parece que era un corto en el baño, che…¨, decía Soto mientras la luz volvía. Me apoyé con los codos
Los chicos se acercaron, y me invitaron a tomar un café, ¨…algo mas tranqui¨, dijola Pochi. Así que: pim pam
El lugar resultó ser un pub como los iniciáticos de la vieja Alemania, donde la vedette no era el café,
Entramos con Sotomayor al restaurante tipo diez de la noche. La recepcionista nos recibió las invitaciones, y nos indicó que
Hicimos una pausa en la tempestad de la rutina, para caminar entre ella en un vuelo detenido, sobre lo que
–¿Un viajecito?, ¿a dónde? –Me contestó mientras nos escurríamos la llovizna mendocina, de este invierno que se hacía llamar otoño.
Antes que nada quiero aclarar que si venían a buscar una dosis de humor en esta nota se pueden ir
Sobre una mesita ratonera, en el balcón del departamento, compartimos la cena. Una palomita a la cacerola, con ensalada mixta
–Así que ¿Dana…? Mira vos… –Sí, Rubén. Nunca te lo dije, pero si mal no recuerdo, tampoco lo preguntaste. ¡Algo
Sobre la barra leo un ejercicio del libro, que propone definir con una palabra los párrafos de este capítulo, con
–¿Qué hacés acá?, ¿qué buscás? Mi ¨Buen día¨, es un perro mojado al lado de la tormenta eléctrica que es
Luego de algunos minutos gesticulando, su frente se afinca buscando calma sobre el hombro del Nacho. Se separa prometiendo un
No hablamos. Pasaron las horas de las promesas y sobrevivimos. Cuando el bullicio del conocerse se transforma en un sonido
Nos pasamos hablando la noche en su plenitud. Se acercan la plebe y los feudales de la velada, pero ella
El reloj de pared que tengo en la cocina me es fiel y me recuerda que son las 9.07 pm.