Terror

Las más aterradoras leyendas urbanas, relatos de terror, cuentos paranormales e historias para cagarte en las patas.

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El entierro prematuro

?Me imagino que Atilio fue preso por matar a su hermano ?comentó Rodolfo cuando oyó la conclusión del relato. Virginio solo sonrió de costado sarcásticamente y respondió…

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La garganta del Diablo

A principios del año 2000 desaparecieron dos jóvenes en el piedemonte godoycruceño, en la zona aledaña al dique Maure… el móvil es una de las historias más macabras de Mendoza.

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Ríe último

Una mujer atormentada sentimentalmente por un pasado oscuro tiene una nueva oportunidad de abrirse al amor. Todo marcha perfecto, hasta que algo sucede y los monstruos del ayer reviven nuevamente en ella.

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Y…, ¿qué tal la pesca? | Fin

Llega el fin del espeluznante cuento de terror del Sr. Zantata… la laguna los termina de envolver en su gélida trampa, quitándoles la poca lucidez mental que les quedaba.

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Spatium asylum

«No tenemos que visitar un manicomio para encontrar desórdenes mentales; nuestro planeta es la institución mental del universo.» Johann W Goethe.

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Y…, ¿qué tal la pesca? | Séptima parte

Ya no había esperanza, solo la desesperación se cernía en la mente de Julián cuando el agua, tan pesada como grandes escombros de un terremoto, apretaban su pecho al punto de dejarlo sin aire; desvaneciéndose en lo más oscuro del abismo.

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Cozo | Fin

Se inicia una contraofensiva con todas las fuerzas contra Cozo. Primero un bombardeo con aviones, luego tropas comandos, con la intención de que instalaran un explosivo especial, con la capacidad de hacer implosionar la materia, generando un vacío.

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Los amigos de Oscar

Un hombre en su mejor momento afectivo y económico es víctima de un ataque de celos letal, que lo lleva a la ruina. Sus amigos son los culpables de todo.

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Y…, ¿qué tal la pesca? | Cuarta parte

Julián no podía concebir con raciocinio la escena que sus ojos presenciaban: Mateo intentaba alcanzar el cuello de Juan Carlos y este último extendía su vida unos segundos más colocando su antebrazo para defenderse

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Y…, ¿qué tal la pesca? | Tercera parte

Juan Carlos debía decidir: si ser devorado por las criaturas que circulaban debajo del agua o por su amigo Mateo. El muchacho ya estaba en el extremo de la balsa, sin escapatoria e imaginando como su amigo lo mordía en la yugular.

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