Fue Foul: “La primera vez de muchas cosas”
¡Cómo cambia la mirada de uno cuando siente confianza! Las cuadras se me hacían monótonas desprovistas de los nervios que […]
¡Cómo cambia la mirada de uno cuando siente confianza! Las cuadras se me hacían monótonas desprovistas de los nervios que […]
-Carmela, contame qué es eso en que me quieren inventar, lo de “encantador de mujeres”. -No te apures tanto que
Su remera amarilla tirada a metros de mis ojos ensombrecida por la ventana del fondo del galpón se veía como
Miraba mi departamento y no podía dejar de pensar en que lo iba a perder. Sin trabajo y en una
Las semanas siguientes pasaron sin mayores novedades. Bueno, en realidad la novedad era esa. Hacía tiempo que necesitaba parar un
Pensé mucho en los aciertos de Amanda, la bruja. Había pasado todo tal cual lo dijo. El problema era que
Me quedé duro mirando fijo la mesa de Traviata y Teresita. ¡Ella estaba ahí con la copa en la mano,
La visita a la bruja fue demasiado. Tribilín me había llevado a ella con muy buena disposición, incluso había pagado
Estábamos sentados con Tribilín en un sillón violeta de terciopelo gastado, con una mesita al costado que sostenía una lámpara
No fue necesario esperar a encontrarnos en el club. Me llamó el Tano y nos encontramos en una heladería cerca
La imagen de Traviata y Teresita en esa mesa con manteles, copas y vino en el medio del parque, con
– Para mí era mejor la serenata – Marcos, la serenata es una idea que te dio Teresita. Tenemos que
– Muchachos, necesito ayuda. – ¿Ayuda con qué, Marcos? ¿Problemas con la Elisa? –preguntó Acuña. – Terminé con la Elisa.
La casa de Teresita no tenía un balcón a la calle, ni muebles impecables, ni nada comprado recientemente. La ventana
11:23 hs En el parque no había prácticamente nadie. No estaba fresco, pero no hacía calor. Eli sacó una botella
Se la toqué a Traviata y se fue por el medio. Yo mientras pensaba en la noche anterior con la
Entré al cuarto y la vi medio de perfil sacándose la remera, haciendo ese gesto tan femenino de agarrar el
El Tano, que siempre es tan medido, me había cansado por primera vez desde que tengo memoria con su filosofía
La Elisa tenía una sonrisa entre dura y fingida. Un murmullo monótono como un zumbido de avispas sumaba a la
Las luces amarillas de la vereda del bar salpicaban la mesa, y las cervezas brillaban como soles sobre un cielo