Últimamente estoy entrando a las redes sociales en horarios puntuales. Descubrí que haciendo esto, siempre encuentro a la misma gente, los mismos “time line” e incluso las mismas respuestas y comentarios. Me parece un poco más ordenado, pero también sé que en una semana me va a aburrir.

Como les comentaba, siempre me encuentro a la misma gente online, y entre ellas a Don Rata.

Anoche, más allá de la genial y graciosísima idea de intercambiar las imágenes de perfil y confundir muchísimo a la gente (en donde muchos ahora creen que somos uno), nos dimos cuenta que para hoy sábado estábamos escasos de material.

– Che Rata, ¿que tenemos para publicar mañana?
– Ojalá que sea algo estancado en tu bandeja de mails, porque en la mía no hay nada.

A la mierda, dijimos.

Al ser fin de semana, no contamos con notas, pero sí con la ausencia de Bomur (que bien merecido lo tiene), así que emulando una película de cowboys cuyo escenario es una taberna en penumbras, ahí estábamos, solos, Don Rata y yo.

“Tenemos que hacer algo” – se escuchó.

Comenzar a idear la línea de nota no es tan fácil como parece. Tiene que haber una idea, un desarrollo, un buen remate y claro, un mejor título para atrapar al lector.

– Dale culiado, hagamos una de esas notas bizarras entre los dos – Me dijo Don Rata. Era una buena idea, pero de esa forma quienes visitaran el blog mañana se toparían con una sola publicación. No servía.

– Hagamos una nada uno – dije.

Así como de reojo vi que él empezó a los pedos. Alguna idea ya tenía en la cabeza. Debería haber aceptado su oferta. Tontoculiado.

Así que agarré mis últimas 30 notas y empecé a ver de qué había escrito puntualmente y para evitar que se repitieran temas. Primero intentando no aburrir al público, y segundo para no encasillarme siempre en lo mismo.

Ya tenía todas las notas apartadas y solamente leyendo el título me di cuenta de algo.

“A la mierda, dijimos”

Sin querer, quien les escribe, había estado cambiando de a poco. Realmente no me había dado cuenta. Quizás ustedes tampoco. Pero ese choto con cara de nerd sentado frente a una computadora en mi interior sí.

Entonces decidí ir más atrás todavía, mirando notas del 2012, 2011 e incluso las primeras que salieron en 2010. Noté que sin querer empecé a utilizar pequeños hilos conductores, presentaciones un poco más prolijas y una temática distinta a la que estaba acostumbrado.

Me pareció como que estaba mejorando, pero entonces me surgió una leve preocupación, y para que no pasara a mayores decidí increpar a ese choto con cara de nerd sentado frente a una computadora en mi interior.

– He pelotudo, ¿qué estás haciendo?
– Intentando mejorarte un poco salame.
– ¿Mejorarme?
– Sí, mejorarte. Te estabas volviendo muy “chiste fácil” y eso a la gente le termina cansando, o lo que es peor, ya antecede el remate que vas a usar.
– Mirá culiado, hacé lo que quieras, pero si llegás a volverme serio y meditabundo te la pongo.
– ¿Y por qué debería pasar eso?
– No sé, yo te aviso nomás…

Decidí terminar la charla antes que pasara a mayores. De última sabía dónde ubicarlo.

Justo después levanto la mirada, y vi publicada la nota del Rata.

En fin, concluyendo un poco esto, creo haber pasado de nivel con las tres vidas. Y si me preguntan, con la mano en el corazón, no sé si esta nota la hice yo o ese choto con cara de nerd sentado frente a una computadora en mi interior.

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