Hola queridos amigos, ¿cómo les va? Espero que muy bien porque a mí ni me va ni me viene.

Como ya lo saben soy muy fanático de lo bizarro, y también de los documentales, por lo que si me cruzo con un documental bizarro me siento tocando el cielo con las manos.

Y eso me pasó cuando hace un tiempo atrás me crucé con esta gloriosa saga que transmiten por canal Infinito (que vendría siendo la versión Crónica del Dicovery Channel). Les hablo de “1.000 maneras de morir”.

Seguramente muchos saben de lo que les hablo. Si no es así acá les dejo algunos videos demostrativos.

Y para no ser menos, luego de semanas y semanas de estudio me decidí a recopilar algunas de las muertes más bizarras de Mendoza.

Éstas las presentaré de a 10 a lo largo de todo este año. No prometo continuidad porque soy un volado del orto y suelo dejar todo a la mitad, como el secundario. No mentira. Si terminé el secundario.

Algunos nombres han sido resguardados para proteger la integridad de los difuntos.

Forma #357 : Picada de mortadela

Este es el caso de Juan Carlos Chotalarga a quien le encantaba asistir a las picadas clandestinas del CRYCIT. Juan Carlos se destacaba por intentar ser siempre el centro de atracción. Esa noche no tuve mejor idea que irse con un láser. Así él le apuntaba a las minitas que estaban al costado de la recta. Pero una mala jugada hizo que al apuntarle al conductor de uno de los autos que iban a disputar la picada quedara ciego por unos segundos perdiendo el control y estrellándose contra un árbol con Juan Carlos de por medio. El impacto hizo que a éste se le comprimiera todo el tórax, aplastara sus órganos internos y se le reventaran los intestinos, y cuando te pasa eso, claro que mueres!

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Juan Carlos, más que salame… ¡quedó mortadela!

Esta fue la muerte número 357.

Forma #169 : Cerrá que entra el chiflón

Muchas veces las puertas las dejan abiertas para ventilar pero después las cierran. Eso creyó Ricardo Rubén cuando vio los portones del parque abiertos. Una noche de miércoles junto a sus amigos se encontraba tomando vino en cartón en su nueva camioneta F-100 cuando tuvo la idea de pechar los portones para cerrarlos y concretar la broma de su vida. Uno de sus amigos se subió y él se quedó en medio de los portones para sacarse una foto justo antes del cierre. Pero no recordó que su nuevo vehículo le patinaba el embrague y Peter, quien manejaba tampoco. Al impactar de lleno en uno de los portones, el movimiento hizo que el otro también se cerrara quedando Ricardito en el medio. Esto provocó que se partiera a la mitad, y cuando esto pasa… te mueres!

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Bueno Ricardito, ¡la próxima deja abierto que no entra el chiflón!

Esta fue la muerte número 169.

Forma #721 : El fisgón de alto voltaje

A todos alguna vez nos intrigó espiar a la vecina cuando se cambia de ropa justo frente a la ventana. Y a Leonardo también. Es por eso que día tras día esperaba el momento preciso que Marta llegara de su trabajo y se desvistiera para meterse a bañar. Pero un día el servicio de Trole no funcionaba bien y al pasar uno cerca de Leonardo, hizo que se desprendiera un cable cortándose y pegándole justo en la cabeza, provocándole que se electrocutara de manera casi instantánea, haciéndole hervir la sangre por las venas y provocándole un paro cardio – respiratorio, y cuando esto pasa… te mueres!

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¡Ay ay Leonardo, esa sí que fue una experiencia electrizante!

Esta fue la muerte número 721.

Forma #893 : La tontera más alta de américa

Si de impresionar a las chicas se trata, los actos que solemos realizar pueden ir más allá de la lógica. Y lógica justamente le faltaba a Mariano cuando frente a todos sus amigos, le prometió a la chica que le gustaba, el ascenso al Aconcagua. Su preparación venía muy bien e incluso llegó en óptimas condiciones para poder llegar a la cumbre. Pero Mariano olvidó poner en silencio su celular. Luego de horas y horas escalando y justo antes de llegar a la cima, comenzó a sonar la alarma de su teléfono móvil y esto provocó una avalancha, llevándose a Mariano con él, provocándole la ruptura de todos sus huesos, incluso de la cabeza al estrellarse con una piedra lo que le trajo pérdida de masa encefálica casi total, y cuando esto pasa… te mueres!

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Para la próxima Mariano, deja el celular en vibrador ¿quieres?

Esta fue la muerte número 893.

Forma #455 : Un voto para…

María Isabel era una gran gran fanática de las fiestas vendimiales. Juntaba posters, fascículos, entrevistas a las reinas… todo lo referente a esta celebración. Y claro, su mejor momento de gloria es la transmisión televisiva y seguir voto a voto la elección de la reina nacional de la vendimia. Así fue como ese sábado se sentó frente a la tv y comenzó a anotar con palitos cada canto que los locutoras hacían. Lo que no precavió fue en cerrar la puerta de la casa. Sin darse cuenta entraron a robarle dos muchachos pintones rubios y muy bien vestidos, quienes le apuntaron y le efectuaron 5 disparos. Las balas entraron y salieron por la otra punta de su cuerpo, rompiendo cual órgano y huesos con los que se toparan, y cuando esto pasa… te mueres!

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¿Viste María Inés? ¡Y tú que decías que solo los morochos y pobres robaban!

Esta fue la muerte número 455.

Forma #063 : Choripanes de la cabeza

Comer es un placer, y más cuando se trata de comida muy rica. Y los choripanes de abajo el puente son manjares de Dios. Julián y Carmela cumplían 9 días sin tener denuncias por maltrato entre ambos y decidieron salir a festejar yendo a comer a uno de estos lugares. Todo venía más que bien. La noche acompañaba el hermoso aroma y humo que despedía la parrilla improvisada en medio tacho. Comieron y disfrutaron cada minuto. Terminaron y en la sobremesa y Julián decidió fumarse un cigarrillo. Carmela odiaba eso y al verlo se volvió loca, perdió los estribos y le partió una botella de cerveza en la cabeza. Esto le provocó la fractura casi total de su cráneo y los vidrios lo llevaron a múltiples cortaduras por donde perdió casi toda su sangre, y cuando esto pasa… te mueres!

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¡La verdad que el amor entre Julián y Carmela era un dolor de cabeza!

Esta fue la muerte número 063.

Forma #640 : Chofer, me bajo en la próxima

Muchos mendocinos frecuentan la terminal de ómnibus y saben que hay días que es un caos por el movimiento contínuo de gente. Y es ahí cuando los choferes de diversos colectivos están estresados por la cantidad de kilómetros que deben hacer. Carlos Marcelo era uno de ellos. Luego de hacer 4 turnos seguidos en la línea 1 que va hasta Vistalba, su paciencia era cada vez menos. Casi terminando para poder irse finalmente a su casa, le tocó un par de bromistas que se subían en el último asiento y al grito permanente de “Chofer, me bajo en la próxima” hacían que Carlos Marcelo frenara en cada esquina, pero estos no se bajaban y solo se reían, hasta que Carlos Marcelo no aguantó más y explotó. Esto hizo que sus vísceras se esparcieran por todo el interior del colectivo y su cuerpo se desintegrara y cuando esto pasa… te mueres!

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¡Si van a molestar a un chofer, lleva piloto, que no les pase como a estos bromistas que terminaron mojados por toda la sangre que Carlos Marcelo expidió!

Esta fue la muerte número 640.

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